Martes, 12 de noviembre de 2019

Prohibido pensar

Acostumbro aposentarme en el “Rincón de Pensar” como llamo a ese acogedor lugar, para leer la Prensa diaria, también algún libro y como ¡no!... escribir y contestar a esas llamadas por whatsApp que llegan a raudales. Lo hago a “palo seco” si es a primeras horas de la mañana, y con ayuda de un buen vermú con anchoas de las redondas si ya son pasadas las 12. Otras veces me quedo medio adormilado y pienso en lo Divino y Humano.

Cuentan, que los que han tenido la experiencia de haber estado “casi” muertos por consecuencia de accidente o infarto y similar; “que han tenido la visión de que toda su vida pasó ante ellos en decimas de segundo”… decimas angustiosas entre el SÍ y el NO. Yo puedo asegurar, que esas “decimas” y sin llegar ¡ni mucho menos! afortunadamente al “casi”, las he tenido en varias ocasiones en el trascurrir de ese pensar adormilado. Seguramente, por no haber asimilado aún el tornado reiterado de noticias leídas  la mayoría de desastres ocurrido en tierra mar y aire… sin olvidar la actividad política en que estamos inmersos.

Menos mal, que “en llegando” a las páginas en que se reflejan las fiestas en los pueblos ¡el panorama cambia! Y aunque estemos en plena meseta, el olor mediterráneo a paella se expande por muchos kilómetros a la redonda. Sí, el olor de los cientos, que digo cientos… ¡miles de paellas de todos los tamaños y calidades han invadido Castilla! se apoderan de los espacios y toman el protagonismo y… no me extraña que alguien diga desaforadamente… ¡No hay arroz para todos!

Cuando salgo a las provincia, en esos viajes –Cultural Gastronómico-con la Peña “Los Magníficos” en verano, al pasar por algún pueblo recóndito siempre les digo a los compañeros: Están de fiesta—y siempre hay alguno que me interroga--¿Cómo lo sabes?—y contesto convencido-¡Pues por el olor a paella!... además, no se ve ni un alma en la carretera; están todos en la Plaza. Entonces bajo la ventanilla y un olor avasallante a paella se expande por los campos de labor.

Comprenderéis ya, a estas alturas de la narración: “Que todas estas impresiones mañaneras que os he contado, cuando se trasforman en pensamientos y se unen a los propios del momento; se conviertan en un “batiburrillo” de ideas del que es difícil salir, pues se entremezclan y llega un momento que pierdes la noción de las cosas y de quien es quien”.

Menos mal que viene en mi ayuda Dan  Gilber; un Profesor de Harvard ¡nada menos! que es uno de los expertos mundiales en la “Ciencia de la Felicidad” y que entre otras muchas sugerencias interesantes, sostiene: “Que no se puede ser feliz todo el tiempo”. Es más no pasa nada por no serlo. Nuestras emociones como el placer, la rabia, el miedo son brújulas primitivas, que están para decirnos que hacer, como animales que somos. Nos acercan a algunas cosas que nos sientan bien y nos alejan de otras. ¿De qué sirve una brújula que siempre apunta al mismo lado? De nada. Tiene que fluctuar.

Pues eso… Fluctuemos (que es: Vacilar o dudar en la resolución de una cosa) y ampliando más (Irresolución, indeterminación o duda con que vacila uno, sin acertar a resolver) Y pido ayuda, ya que tengo una duda aún sin resolver a pesar del tiempo trascurrido. Veréis… “Es un “sucedido” ocurrido hace muchos años a un buen amigo, que me lo cuenta preocupado:”Yo entonces tenía una novia cerca de la Plaza de Toros a la que acompañaba a casa a una hora decente. Había que pasar por un frondoso parque en el que algunas veces hacíamos un “alto en el camino” antes de despedirnos. Así lo realizamos un día en que llovía con ganas, nos pusimos debajo de un cedro incipiente y yo coloqué el paraguas que portaba en una rama “bajera” abierto y “boca abajo” para evitar las gotas de agua que pasaban entre las hojas. Hace unos días he vuelto a pasar por el mismo parque y he visto el mismo árbol, aquel cedro incipiente. Que ahora mide más de 20 metros. También está la rama donde colgué el paraguas, robusta y a 18 metros del suelo y… solamente he pensado--¡Jo…cualquiera cuelga allí el paraguas!

Alguien a quien no conozco ha escrito: “El futuro no es continuación del pasado”

He “tomado nota” y en mi “Rincón de Pensar” he puesto un cartel que dice: SE PROHIBE PENSAR—