Sábado, 18 de agosto de 2018

El mantenimiento sigue sin ser una prioridad para el Ayuntamiento.

Banco situado muy cerca del Puente Romano .

En Salamanca vivimos en una época en la que puro mantenimiento se publicita desde el Ayuntamiento poco menos que como una gran inversión anual, como la tradicional campaña veraniega de asfaltado de calles. Desde luego que está bien que se “reponga” el pavimento que se deteriora por el uso. Claro que la agilidad municipal para hacer esto con aceras no parece la misma, en los últimos tiempos se están “renovando” algunas que acumulaban varias décadas sin tocar. Esto muestra, además, que la apuesta por el peatón es más barata para las arcas municipales (dinero de todos) que dedicar tanta atención al coche que supone el 18’2% de los viajes interiores en la ciudad. O también que los peatones importan poco a los munícipes gobernantes, dado el estado al que a veces dejan llegar a las aceras.

No tengo muy claro que la idea sea que la tubería quede al aire, quizás alguien debería fijarse en ello.

Un raro ejemplar de fuente de agua potable funcionando, situada en un espacio público. Supongo que pedir más de estas, también en calles, es demasiado en veranos calurosos...

En el fondo es que no creen en el mantenimiento de las cosas públicas, algo que requiere pequeña actividad frecuente y repetitva, dedicación, pero que luce poco electoralmente. Quizás por eso publicitan tanto lo que demanda gran despliegue de medios y con impacto momentáneo que ocupa espacio en los medios de comunicación.

Todo parece indicar que tratar y pintar este banco alargaría su vida útil, y nos ahorarría una próxima compra.

Curioso ejemplo de banco, con menos años que el anterior, bien situado fuera del camino para evitar reducir el espacio para los caminantes y problemas a algunos de ellos. Algo poco habitual.

Hace unos días paseando por el entorno del puente romano, para comprobar si ya era hábil legalmente para las bicis (sigue sin haber suerte) y el resultado de las obras en la Aceña, encontré los tradicionales bancos de madera abandonados a su suerte. Mejor dicho, esperando a que se pudran para hacer una nueva compra. Ya he recordado alguna vez que siendo pequeño veía pintar periódicamente los bancos de los jardines de Torres Villarroel o La Alamedilla, quizás es que entonces éramos pobres. Pero esto ya no ocurre, como se ve en demasiados sitios. No se “mantienen” incluso a seres vivos, demasiados árboles y otras plantas se secan antes de la entrega de una obra, o ya entregada; u olvidando zonas verdes por vete a saber qué designios divinos. Aunque también existe exceso descontrolado de vegetación en espacios de interés patrimonial que no se cuidan.

La zona dañada tras su reparación. Quizás un desbroce de la misma no vendría mal. No encuentro sentido práctico a las piedras sobrantes que quedan al pie de la presa.

La vieja “Aceña del Arrabal”, de la que ya hay noticias a finales del siglo XV, como todos sabemos sufrió un percance hace pocos meses. Que costó un tanto reparar, tiempo que no se aprovechó para desalojar el río de elementos tan poco fluviales como bordillos, neumáticos, un gran electrodoméstico, restos de obras, etc., ahora otra vez escondidos bajo las aguas. Todo apunta a que, junto a la fuerza del desembalse del momento, hacía falta mantenimiento en dicho elemento urbano. Y sigue urgiendo dado el “bosque” de plantas que la ocultan en las proximidades del abandonado molino (que creo recordar que algún medio de comunicación pensaba recuperar para…, y nunca más se supo), que no augura un gran futuro a esa zona. Además de las piedras abandonadas al pie de la pequeña presa cuya utilidad se me escapa. Me alegra que la reparación se haya hecho, pero no sé si hubiera sido mucho pedir que hubieran dejado el lugar como estaba. Resulta lamentable que la crisis ¿pasada? ni siquiera nos haya enseñado a ahorrar en cosas tan simples como mantener el espacio y los elementos públicos. Por cierto, ¿debemos calificar esto como despilfarro?.

Debajo de las plantas, y de la tierra en primer plano, está la Aceña. En algún momento del pasado eran visibles y todo las losas que la cubrían. La tierra se puso durante la reciente obra.