Miércoles, 15 de agosto de 2018

El miedo en el fútbol.

Aparentemente, los futbolistas son muy dinámicos, seguros de sí mismos y poco propensos a rendirse frente a cualquier contingencia deportiva por difícil que parezca. Luego, en realidad, son como cualquier humano en el desempeño de sus obligaciones, los hay valientes, cobardes e irresponsables…

Un coach deportivo  como Imanol Ibarrondo escribió un excelente libro de fútbol bajo un prisma poco investigado. El título “La primera vez que le pegue con la izquierda” nos ayuda a reflexionar sobre este deporte que, al parecer, todos saben más que los propios entrenadores. Y me encantó especialmente este pasaje :  

“Ser futbolista es la mejor vida que existe… si no fuera por los partidos” se dice en el mundillo futbolero. Puede parecer exagerado pues sin duda hablamos de una profesión privilegiada, pero hay situaciones, partidos, fases de la competición, o incluso, temporadas enteras, en las que el miedo ocupa todo el espacio. En un escenario cada vez más complejo y exigente, en el que cada encuentro se plantea como “el más importante”, “es una batalla”, “nos jugamos la vida”, “es un partido a vida o muerte”, “es una final”… enfrentarse a situaciones sencillas y cotidianas, como jugar al fútbol, genera tales niveles de ansiedad e incluso de angustia (y no hablo solo de profesionales y adultos), que estas tóxicas emociones acaban consolidándose en estados de ánimo que bloquean el rendimiento de los deportistas y tienen negativos efectos colaterales en sus vidas”.

(...) “He llegado a la conclusión de que cuando no disfrutaba en los partidos era porque tenía miedo. Tenía miedo a fallar, a tomar decisiones erróneas, a no cumplir las expectativas… Miedo a hacerlo mal, al que dirán, a no estar a la altura, a demostrar que no era suficientemente bueno, a hacer el ridiculizado, a las críticas, miedo a perder… en definitiva, miedo a la vergüenza...”

Pero todo es entrenable, debemos aprender a ganar, a perder, a ganar confianza y superar esos miedos que nos descubre Ibarrondo. Y no solo los entrenadores y futbolistas sino los aficionados y, de paso, los periodistas pues informarán de manera distinta según  sus estados de ánimo.

Salamanca, 8 de julio de 2018.