Miércoles, 15 de agosto de 2018

Música y Física

Como ya hemos visto en otros artículos de esta columna, la música es cultura y es un arte universal. Independientemente de su origen, es capaz de llegar al corazón de cualquier persona. Algo parecido le pasa a la física, es algo de todos y que todos sentimos, lo que hace que ambas áreas se encuentren íntimamente ligadas.

El sonido es la percepción de una vibración por parte de nuestro oído y se compone de otros aspectos físicos, al ser una variación de la presión del aire, cuando llega a nuestro entorno el oído reproduce todos los tonos que los compone, los aísla y decodifica en distintos tonos.

Además esos sonidos generan sentimientos en nosotros, algo que se atribuye a la psicología de la música, otro elemento que también entra en el juego.

La música por lo tanto es física, vimos que el tono es el número de vibraciones por segundo que se registra en nuestro oído. La intensidad de un sonido está relacionada con la energía que llega a nuestros oídos al momento justo de percibir el sonido o la vibración. El tiempo y el espacio tanto en la música como en la física son relativos. El tiempo en la música depende de cada pieza musical y se introduce con el ritmo de las piezas musicales, por otro lado, el espacio lo percibimos con la distribución de los instrumentos, y sus características, gracias a las fuentes sonoras, de tal forma que se perciben de determinado modo dependiendo de si son lentas, moderadas o rápidas, de este modo, se distribuyen en un volumen o espacio.

Además, en la música y en la física hay elementos de simetría y asimetría, aspectos esenciales para describir los fenómenos que dan equilibrio, proporcionan dinamismo o rompen con la monotonía.

Muchas veces escuchamos música y no nos paramos a observar qué es lo que hace posible que nuestros oídos puedan ser capaces de decodificar todos esos elementos físicos que nos rodean y que son los artífices de semejante acumulación de sensaciones para nuestro cuerpo.