Lunes, 16 de diciembre de 2019

VIH ¿lo recuerdan?

La respuesta mundial frente al Sida se encuentra en una situación particularmente preocupante […] los éxitos, ciertamente destacables —aunque todavía limitados— en términos de vidas salvadas y de freno a nuevas infecciones, están en vías de abrir peligrosamente el camino a una cierta forma de complacencia” Así se expresa el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) en su informe del pasado año 2017. El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) ¿lo recuerdan? pues sigue azotando a muchos millones de personas, no ha desparecido.  

El pasado año, el número de muertes causas por el virus fue de 940.000. Que se suman a los más de 36 millones de fallecido desde que, en 1984, se identificara el VIH como responsable de muchas muertes ocurridas a causa de un síndrome desconocido y desconcertante hasta entonces para la comunidad científica y médica, el SIDA[ii].

A pesar de lo escandaloso las cifra anterior, suponen un 51% menos de muertes que en 2004, gracias principalmente, a que son ya 21,7 millones de los casi 37  que son portadoras del virus en todo el mundo los que pueden acceder a un tratamiento sostenido con antirretroviral.

Buenas noticias sin duda, pero la expansión continúa. A nivel global el número de nuevos casos se elevó a 1,8 millones en 2017 y en España son casi 3.500 los nuevos diagnósticos positivos.

Hoy, 27 de julio finaliza en Ámsterdam la 22ª Conferencia Mundial sobre sida. La mayor de las celebradas hasta la fecha. Más de 15.000 personas entre responsables políticos, médicos, científicos, afectados por el virus y activistas en pro de los derechos humanos, en representación de 160 países. Todos ellos debaten sobre la relajación en la prevención y la disminución de la financiación internacional, lo que está suponiendo un repunte de la pandemia. 

El diagnóstico temprano es clave, tanto para tratar la enfermedad en su fase inicial, reduciendo efectos secundarios, como para rebajar notablemente las posibilidades de transmisión del virus. Pero para ello es necesario someterse a un sencillo test a lo que no están dispuestas muchas personas por temor a ser discriminadas, criminalizadas o estigmatizadas socialmente, cuestiones estas en la que se avanza de manera mucho más lenta que en la investigación científica.

Pareciera que hemos ganado la batalla al VIH, pero nada más lejos de la realidad. Por eso me sorprende la casi total desaparición de la pandemia en las agendas políticas y en los medios de comunicación social, que fomenta la falsa idea de un asunto superado e incrementa de forma muy considerable la relajación de la prevención.

Otro frente importante es la financiación de los programas, tanto de sensibilización y tratamiento de las personas portadoras de virus, como de medios de prevención, fármacos y vacunas. España lleva desde el año 2011 años sin aportar un solo euro a estos fines a través del Fondo Mundial de Lucha contra Sida, la malaria y la tuberculosis, la organización que encabeza y coordina el frente global contra la enfermedad y de la que llegamos a ser uno de los principales donantes ¿por qué?

Como decía, se habla muy poco de VIH – apenas alguna reseña suelta y algo más el día 1 de diciembre de cada año - pero es indispensable no olvidarnos del riesgo de su presencia, ya que un solo contacto de riesgo puede suponer la muerte o en el mejor de los casos hipotecar a perpetuidad la vida, pues estamos frente a una enfermedad incurable, al menos de momento.

Una enfermedad que no debe dejar a atrás, a nadie porque la salud es un Derecho Humano fundamental. Todos y todas somos responsables de que nadie se quede fuera, de que nadie sea dejado atrás. Si los gobiernos desaparecen, si los donantes desaparecen, si la sociedad civil desaparece, no podremos acabar con el sida[iii].

Y es que como bien afirmaba el antropólogo y médico estadounidense Paul Farme: “Cuando tomamos decisiones sobre cómo enfrentarnos al SIDA, hacemos algo más que decidir cómo enfrentarnos a la enfermedad infecciosa más devastadora de los tiempos modernos. Estamos modelando el carácter moral del mundo que nuestros hijos y nosotros habitaremos”.

[ii] Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida.