Miércoles, 22 de agosto de 2018

El árbol desconocido y nuevo de Marruecos.

Chicos y chicas rebeldes con causa diferente que cambian de continente. La intención es ayudar, el motivo la confianza en sus educadores.

Es un derroche de cariño, un alarde de esperanza. Pasan los kilómetros sin sentido aparente y las caras van cambiando, aumenta desesperadamente la alegría.

Extremadura, Andalucía, en Algeciras un primer barco y un último barco. Un policía que dice: ¿ y con estos vais a trabajar?, diez días después me gustaría que nos hubiera visitado.

Orígenes de lo más variopinto con la primera harira en Tánger y tirándose a bomba en una piscina a las once la noche. Que algarabía con la luna reflejada en el mar.

Seis horas y comiendo en la plaza de Yamaa el Fna, con monos, serpientes y zumos de naranja, niños de protección y jóvenes con medida judicial, ya juntos con educadores y voluntarios en una plaza que algunos llaman del diablo, donde se cortaban cabezas siglos atrás y que enseña la kutubía.

Aventuras en Agadir con motos de agua, quad, caballos y dromedarios.¿ Cuántos hijos de Salamanca y con esta edad han vivido estas leyendas en África?.

Por fin llegamos al pueblo bereber, una escuela perdida después de muchas curvas entre Tiznit y Sidi Ifni.

Nos esperan muchas niñas y niños y muchas personas del pueblo. Paran las cuatro furgonetas blancas y la expectación es máxima. Una caja de juguetes desvalijada y un discurso traducido a horario para el día siguiente. Por la mañana piedras, cemento y soldadura para la cancha de futbito y baloncesto, por la tarde dispensario médico, estudio, deportes, juegos, canciones, bailes, costura, etc.

Seguimos sin hablar árabe y el tumulto de niñas llegaba después de dos horas de caminata para aprender alguna palabra de español o simplemente para convivir con unos extraterrestres.

Cisternas de agua para clorar, una clavícula rota, picaduras de mosquitos y capturas de escorpiones. Pelos rapados unos a otros, niños bereberes por primera vez en la playa, o en la ciudad, combates en las dunas y experiencia de patera.

No ha sido un sueño, otra vez los arganes, un árbol sin nombre frente a la cocina . Calor y frío, en las raíces muchos sentimientos, risas, llantos, chistes y muchos besos.

No ha hecho falta mucha fuerza, simplemente dejarse llevar, granito a granito el viento forma las dunas, parece la nada y es el todo.

شكرا و الله يساعدك , gracias y que Dios os ayude. La grandeza de lo sentido y lo ignorado nos invita a creer con mayúsculas y desear lo mejor a nuestros valientes niños voladores. Todos los días os recordamos  con cariño y algo de nostalgia.