Lunes, 20 de enero de 2020

Cuba: declaración para una próxima democracia

 

Un escritor cubano al que aprecio en grado sumo me ha hecho llegar, desde su destierro en una de las lindes de la provincia de Salamanca, este Manifiesto que busca difundir la existencia de una alternativa cívica al régimen actual. Cedo, pues, mi columna, para informar de tal iniciativa. Lo hago siempre, con uno y otro bando de cualquier parte, sea político o literario. (A. P. A.)

 

NINGUNA MINORÍA PUEDE AUTO ELEGIRSE EN REPRESENTANTES DE TODOS

 

Declaración del Polo Socialista Democrático de Cuba a propósito del proceso de reforma constitucional en el país.

 

Una realidad prácticamente desconocida por el mundo es la existencia en Cuba de un llamado Polo Socialista Democrático que se sustenta en el pensamiento progresista de las mayorías y se enfrenta abiertamente al inmovilismo del Partido Comunista de Cuba, que ha gobernado el país de manera absoluta y sin contraparte alguna desde el año 1959 cuando triunfara la revolución liderada por Fidel Castro.

 

El PSDC, con el respaldo de los ciudadanos que esperan por los cambios económicos, sociales y políticos que urgen en la Isla para su estabilidad y progreso económico, ha dado a conocer lo que podría llamarse una declaración de principios para el camino que debe seguir el país de inmediato bajo una democracia de los cubanos y para los cubanos, que tendría que ser la base de la una nueva constitución con todos y para el bien de todos.

 

 

DECLARACIÓN

 

En nuestro país, hay que enfrentar decididamente a los ambiciosos, demagogos e hipócritas que niegan derechos legítimos, y a los que ofrecen derechos que no permiten ejercer, a los que creen que los derechos son favores, a los que consideran la constitución un papel mojado. Hay que desenmascarar a quienes no desean la república sino el feudo.

 

La posición de izquierda que defendemos es transparente. Luchamos por la renovación y la refundación, no por el perfeccionamiento. Luchamos por adaptar el Socialismo a los conocimientos y las realidades del siglo XXI, enriqueciendo su total esencia emancipadora, castrada severamente por la práctica social realizada en el siglo XX. Luchamos por el equilibrio humanístico entre los derechos y deberes del estado, la sociedad y el individuo. Estamos por una economía solidaria, por un estado de derechos con democracia preferentemente directa, por el más amplio respeto a la dignidad humana y por una sociedad incluyente y radicalmente antidiscriminatoria, donde a mismos amores correspondan mismos derechos, donde las minorías sean respetadas y todos escuchados, favorecemos un socialismo ecológico y anti patriarcal.

 

Los valores no pueden separarse. La igualdad, la libertad, la democracia y la solidaridad, que son la esencia del Socialismo, o son auténticas y se ejercen juntas, o son palabrerías huecas. Para que exista país soberano tienen que existir ciudadanos soberanos. Y los que gobiernan están para servir y hacer realidad los deseos del pueblo, no para recibir beneficios. Si desean beneficios que se metan a comerciantes no a gobernantes.

 

Los intereses de una sociedad no son más que los intereses consensuados de todos los miembros de esa sociedad. Ninguna minoría puede auto elegirse en representantes de todos.  Nadie puede gobernar a otro sin su consentimiento directo, nadie puede esconder al otro información y menos sobre sus intereses esenciales, nadie puede juzgar a otro sin un proceso justo, Nadie debe gobernar por tiempo indefinido, nadie debe duplicar cargos ni responsabilidades, nadie, excepto las personas vulnerables pueden tener derechos especiales.

 

No hay manera alternativa de democracia cuando no hay democracia. Y hay democracia si todos tienen voz y votos y si todos tienen la posibilidad de elegir entre alternativas, no hay democracia donde una comisión decide. Hay que dejar claro que no hay dignidad plena del hombre donde se avasalla la libertad, la transparencia y la democracia.

 

La declaración alerta contra la simplificación de la realidad,   la ambigüedad y manipulación del lenguaje y el espíritu conformista y justificativo que, demasiado a menudo, se intenta cultivar en Cuba, ya puestos de manifiesto en otras oportunidades, por lo que exigen transparencia en el proceso, tiempos y contextos adecuados para participar y opinar y la implementación rápida de las leyes y medidas que respalden el texto constitucional.

 

En consonancia con estas creencias el PSDC expuso en Abril de este año su contribución a los nuevos delegados de la asamblea nacional, al pueblo y los revolucionarios cubanos su programa y exigirá el proceso constitucional debata libremente y en transparencia un núcleo de medidas a tener en consideración “para ampliar y profundizar el Socialismo que defendemos”.

 

Una nueva constitución que no implemente un tribunal constitucional para su defensa, que no perfeccione  el proceso electivo y procedimientos democráticos en el poder popular, que no dé más prerrogativas a las instancias municipales, que no aumente los derechos  y libertades de los ciudadanos tanto en la economía, la esfera política o social, que no sea profundamente antidiscriminatoria y que no impida el ejercicio del poder sin término o límites de cualquier representante, no será apoyada por el PSDC.

 

No permitiremos –declara el documento- que se ignore que estamos en el siglo XXI y nos hagan creer absurdos, porque casi siempre después pueden hacernos, a todos, cometer atrocidades y nuestros hijos perder su futuro.

 

Foto del vallisoletano Eduardo Margareto