Miércoles, 11 de diciembre de 2019

El misterioso cese del entrenador Lopetegui

Comienzo el artículo sobre este curiosísimo tema informando de dos circunstancias personales, a la hora de escribirlo: una, el hecho de que lo escribo antes de que se haya jugado el primer partido de nuestra Selección nacional contra Portugal, en este mundial de fútbol y dos,  que soy un escritor con poquísima información y seguimiento sobre lo que ocurre en el  fútbol nacional e internacional.

Paradójicamente opino que los resultados que “la Roja” obtenga en este Mundial, por muy diferentes que sean, un gran éxito o un rotundo fracaso, no invalidan la hipótesis o crítica que voy a desarrollar: la de que la destitución del Sr. Lopetegui dos días antes del inicio del Mundial es una de las decisiones más erróneas e inexplicables que puedan darse jamás, (si es que aún creemos en el concepto y sentimiento de orgullo patrio). Si la “Roja” triunfa significativamente en este Mundial, podré sostener la afirmación de que es un equipo tan valioso que incluso el trauma de haberle “descabezado” horas antes del inicio, no ha sido capaz de hacer disminuir su alto rendimiento. Si fracasa, más o menos rotundamente, podré también afirmar que la causa de su fracaso ha sido sobre todo las consecuencias psicológicas de haberle cambiado de entrenador, justo antes de empezar.

Mi hipótesis o crítica es que el o los que han tomado la decisión de sustituir al Sr. Lopetegui por el Sr. Hierro (¡vaya sustitución! afirman todos los expertos deportivos) es alguien que o bien no sabe ni quiere saber nada de la enorme influencia que tiene sobre un grupo perder a su líder de un modo tan inesperado y radical, o bien no tiene el menor deseo de que “la Roja”, y con ella España, triunfe en este Mundial de Fútbol.

Se puede razonar, aunque no se tenga ningún conocimiento de psicología social: si al Sr. Lopetegui, según sus declaraciones públicas, su cese le conmovió tanto que “convirtió ese día en el más triste de mi vida como cuando perdí a mi madre” ¿quién puede sostener que para los miembros del equipo no supuso un “mazazo” emocional similar al de su entrenador? Y sabemos que un “mazazo emocional” siempre repercute en el nivel de eficacia de la tarea acometida a continuación.

La sorprendente y extraña declaración de Lopetegui cuando completó que “…ese día fue el más triste de su vida y el día siguiente (ya entrenador del Real Madrid) fue el más feliz de su vida”, no aclara en absoluto las cosas. Sobre todo porque cualquier psicólogo, y también cualquier persona con sentido común, sabe que no se puede dar el día más feliz de una vida al lado del día más triste de la misma vida: el ser humano no está hecho así, con la capacidad de aislar la mayor desgracia y la mayor felicidad en compartimentos estancos, en cuestión de horas. Por mucho que se lleve ahora lo de “la gestión de las emociones”. Si dejar la Selección nacional te ha hecho el hombre más triste del mundo, no puedes ser el más feliz del mundo al día siguiente como seleccionador del Real Madrid.

Creo que en este hecho ha habido una gran manipulación, sobre el equipo “la Roja”, sobre todos sus seguidores y sobre cualquier español que sintamos mínimamente que ese equipo es el nuestro. “¡Unidad, unidad!”, gritaban los jugadores de la selección el mismo día del no deseado cese de Lopetegui; clamaban por la unidad que le acababan de arrebatar, pues todos saben, o intuyen, que a un equipo es su entrenador el que les da el sentimiento de unidad.

¿Por qué no se pudo sostener al Sr. Lopetegui hasta el final del Mundial? Ese es el misterio.

¡Ojalá el Sr. Hierro pueda hacer algún milagro y en pocas horas pueda curar la herida abierta en cada uno de los jugadores de nuestra Selección!