Viernes, 17 de agosto de 2018

Nuestra Constitución- 40 años después-

“La Constitución regula sabiamente las funciones y atribuciones de cada poder, reservando el veredicto final al pueblo entero, que lo pronuncia a través del comicio limpio”

(Arturo Frondizi)

ENTRE PUENTES

 NUESTRA  CONSTITUCIÓN- 40 AÑOS DESPUÉS-

Es evidente, que cuando más  hablan de la Constitución – la clase política-, menos la cumplen, y por lo que se les oye, muchos de ellos parece que ni la han leído, o cuanto menos no saben interpretar la forma, su significado y sentido de aquellos artículos y disposiciones en los que se sustenta nuestra convivencia, según esta Carta Magna.

Es lamentable, que se tomen decisiones en nombre de la misma, cuando precisamente, al amparo del magno documento de 1978, se trata de  defender, de preservar, de garantizar etcétera, los funcionamientos básicos y elementales en aras de la justicia, el buen sentido y la convivencia, así como también defender derechos, y dar buena dosis de equilibrio y equidad, en las obligaciones, por parte de todos los que habitamos en  la Geografía  española. Y, aunque es más que necesario, actualizarla, modernizarla, adaptarla a las circunstancias, económicas, sociales y de justicia, que hoy reclama la sociedad, no es menos cierto, que si está escrita  sancionada, y votada por todos los poderes públicos y la soberanía popular, debería ser de estricto cumplimiento los artículos, las enmiendas, y sus consiguientes párrafos, en aplicación de esa buena voluntad que se le supone a los mandatarios y a los jueces en que su aplicación llegue a todos los rincones del País, incluyendo todos los mortales españoles, u otros que convivan legalmente en nuestro territorio.

¿Por qué se hace cumplir y respetar la Constitución, en muchos de sus mandatos, acudiendo  a  ella, para aplicar la Ley?... ¿Por qué, si se hace cumplir unos, no se han cumplir todos?...¿ Por qué, los jueces, constitucionales, o alto tribunal no hacen, que el Gobierno de turno, los partidos políticos, las autonomías y el resto de jerarquías cumplan lo estatuido?... Esta premisa, esta exigencia, este rigor, esta altura de miras, sería lo que daría crédito, confianza y fe en la ciudadanía, en todos sus ciudadanos, sobre todo en aquellos, obreros, parados, pobres, desamparados, emigrantes, gentes alejadas y calladas, que viven en colmenas arrasadas, por el paro, la droga, la piratería, la suciedad y la marginación. Gentes de toda condición perdidas, en el conglomerado burocrático, el callejón sin salida, y las colas del paro. Y ahora desgraciadamente, corriendo al galope, de la desigualdad, el desafecto, la mala educación, las carencias por unos recortes sin miramientos, y una juventud al pairo, sin saber, hacia donde dirigir sus vacilantes pasos, donde muchos miles de ellos, no es que se vayan no; es que han huido y siguen huyendo de su país, de su tierra de su familia, se han marchado, quemados insatisfechos, doloridos, y no poco asqueados, de unos mandatarios, unos políticos y unas políticas, donde se les ha visto el “plumero”, dejando al descubierto, sus miserias, sus vergüenzas y además lo han hecho sin escrúpulos, sin sonrojo. Mandatarios de la política de todos los signos- servidor no defiende ninguna camiseta-, sin valor, sin imaginación, sin ingenio, sin ideas, sin saber gestionar un País,- que debería ser un vergel-, que lo tiene todo, todo menos hombres, de altura de formación, ideas, gestión de manos limpias, y no de prebendas, de enchufismo, de corrupción latente cada día, de inútiles centros que multiplican,  ralentizan, cuando no, frenan con una infame burocracia, las iniciativas, el trabajo, los recursos de los que son valientes para iniciar la aventura del progreso y la empresa. Y, algo que la inmensa mayoría de los ciudadanos no admiten,  (las pruebas se están viendo, en el aumento de partidos de toda macula y condición que afloran), es que se les haya tomado el pelo, se les insulte, les crean tontos, y encima gobiernen a sus espaldas, sin poder llegar a nadie, y con una inusitada incapacidad de respuesta. Si, a esto se le une, la falta  de una Ley de total y absoluta trasparencia, que es, la que debería ser bandera y estandarte, de la función pública,- esta es la que le falto poner en mayúscula a los padres de la Constitución -, en vez de otras, que tan solo aseguran el medrar, por los despachos de la perniciosa burocracia. Esto y la clara vocación de servicio a España, para la que no hace falta cobrar y asegurarse sueldos, prebendas y otros frutos mercantiles, para servirla. Todos aquellos que gritan, que se agitan,  se acomodan en sus poltronas, y alardean de patriotismo, había que decirles en algunos momentos, que: A España se la sirve gratis, sin esperar cuanto menos ni ventaja, ni privilegio.

Si amigos lectores, muchos fanfarronean de amarla de seguir los mandatos constitucionales de aplicar , la justicia y lo estatuido, de llevar la Carta Magna en el bolsillo, pero, pocos de este gremio saben lo que dice la misma, o lo que es peor, si lo saben, la vulneran, pasan de ella, o acuden a la misma  cuando les conviene. Hagan el favor de leerla de nuevo, y verán si me asiste razón.

 

                               Fermín González-   salamancartvaldia.es            blog taurinerías