Jueves, 20 de septiembre de 2018
Bracamonte al día

Teresa ‘en Cantata’ sobrecoge en la iglesia parroquial de Mancera de Abajo

El Templo se quedaba pequeño para albergar a la gran cantidad de público que quiso vivir esta experiencia compuesta en letra y música por el músico y docente salmantino, José Luis Martínez Garvín, encargado también de la dirección
"Cantata para Teresa de Jesús" viajaba con gran éxito este pasado sábado hasta Mancera de Abajo
La Diputación de Salamanca es la potenciadora de la experiencia musical ‘Cantata para Teresa de Jesús’, compuesta en letra y música por el músico y docente salmantino, José Luis Martínez Garvín, encargado también de la dirección de la misma, y que durante la tarde noche de este sábado era gran protagonista en Mancera de Abajo. Un acto, celebrado en la iglesia parroquial Virgen del Rosario
 
En el altar mayor de construcción de transición del románico al gótico, y con una sonoridad envolvente, el coro del Casino de Salamanca, con el maestro Garvín al frente, ponía letra y música en una Bella Cantata a una mujer que también supo hacerlo con el Dios en el que creía y que movía sus hilos. En el bello diálogo que esta estructura musical propicia entre solistas, coro e instrumentos musicales, se va percibiendo la esencia de lo que hizo a la carmelita única, irrepetible. Las pinceladas traducidas en palabras que la dibujan se solapan con las notas musicales que llegan en clave de amor, humor, alegría, sabiduría, y que van conformando un cuadro que grita, susurra, narra en bajos, altos graves y agudos una polifonía en la que Teresa mujer, maestra, monja y amante flota entre los asistentes, traída de la mano de José Luis Martínez Garvín en ésta su Cantata escrita en nuestro cotidiano castellano, nuestro rezado latín y el universal lenguaje de la música que todos comprenden.
 
Se trata de un proyecto que lleva detrás un delicado y detallado trabajo estrenado por primera vez en Alba de Tormes hace ya tres años como uno de los acontecimientos culturales que jalonaron el V Centenario de Teresa de Jesús. Fue el día del 500 cumpleaños de la santa andariega, el 28 de marzo del 2015. Al día siguiente llegaría al mismo escenario la obra de teatro “Teresa, la jardinera de la luz”, que tantos éxitos lleva también cosechados por el acercamiento tan oportuno que ha sabido hacer de esta singular monja, que como por arte de magia lleva por sus caminos la presencia que no sólo marcó a las gentes que la conocieron, sino que ha reunido en torno a ella a aquellos que en nuestra época han querido conocerla y darla a conocer. El mismo autor y artífice de esta Cantata, Martínez Garvín ha acompañado al órgano este montaje teatral, y entre los componentes del coro que ha dirigido se encuentran también otros que forman parte de esta historia teatralizada de Teresa. Encantada seguro de sus frutos, nuestra “santa doctora” adquiere en esta tarde de Cantata una relevancia especial al ritmo del Himno para ella compuesto por un maestro al que también acompañó al órgano a otro gran músico, Juan Francisco Vicente, a unas entregadas voces que se unieron en endecasílabos heroicos bañados de música no sabemos si por coincidencia del destino o deseo de la santa. La fuerza de la voz de la soprano Sara Garvín parecía reivindicarlo, y los aplausos de los espectadores marcaron el ritmo final.
 
LA SANTA ANDARIEGA Y MANCERA DE ABAJO
 
Inmersos en un intenso Año Jubilar Teresiano, nombrado así por el actual Papa Francisco y que vuelve a poner el foco de atención en una personalidad, que ya de por sí emana luz como lo es nuestra universal carmelita del XVI, Teresa de Jesús. Nacida como Teresa de Cepeda y Ahumada, fue celebrado el aniversario de sus cinco siglos de venida a este mundo hace tan sólo tres años, momento en el que con numerosos actos culturales en torno a ella, empezó una revisión pormenorizada de su vida y obra, y que ahora culmina con más homenajes y reconocimientos.
 
Una personalidad que genera cuantiosas preguntas como el porqué de tanta atracción que emana de su personalidad fuerte y única, pero sobre todo de la toma de conciencia más nueva, más auténtica de lo que esta mujer supuso en su época y que ha trascendido con tanta intensidad hasta la nuestra. En tiempos que tan convulsos nos parecen como son éstos que vivimos, mirar a una monja que en su sociedad que nada tenía tampoco de estable, supo plantar cara a la injusticia y desigualdad, suscita cuanto menos respeto o curiosidad. Todo en su vida lo hizo por elección propia, desde la entrega absoluta al que para ella era el más perfecto de los hombres, Jesús de Nazaret, hasta la Reforma de la Orden religiosa en la que profesara. Las consecuencias fueron múltiples, habida cuenta de su lúcida inteligencia, seducción personal, locuacidad de palabra y una paradójica humildad que a veces rayaba en la sospecha de sus contemporáneos.
 
Recorría tantos lugares y caminos en pos de sus propósitos que la huella por ella dejada ha sido profunda. Cobra por tanto gran relevancia en este año teresiano, la ruta que marcó por nuestra Comunidad y que peregrinos admiradores de su trayectoria, han denominado “De la Cuna al Sepulcro”, pues abarca todas las localidades intermedias entre Ávila, ciudad en la que naciera, y Alba de Tormes donde murió. En la tarde del sábado 9 de junio y en una también revuelta primavera, que no parece dispuesta a abandonarnos, un grupo de peregrinos entregados a la causa teresiana, arriban al pueblo salmantino de Mancera de Abajo, localidad donde permaneciera unos días el cuerpo de Teresa durante su traslado de tierras salmantinas a sus natales abulenses. Pueblo que también alberga un convento de Hermanas Carmelitas Descalzas de clausura y que tanta relación tuvo con el Ducado de Alba, cuyos componentes mucho admiraron a nuestra santa.