Lunes, 10 de diciembre de 2018

Paula Rego, la niña que era feminista

En el día en que Portugal conmemora su idioma y su cultura, ponemos el foco en una artista portuguesa contemporánea, apreciada internacionalmente

Colección de Paula Rego en el Museo de Guarda/ Fotos: Martín-Garay

El universo de la pintora e ilustradora portuguesa Paula Rego puede contemplarse desde el pasado viernes en el Museo de Guarda. Está representado a través de 50 obras, en una exposición titulada ‘As Infâncias Perduráveis |The Enduring Childhood’, que permanecerá en Guarda hasta el 31 de julio.

Hoy, 10 de junio, nuestros vecinos conmemoran el Día de Portugal, de Camões y de las Comunidades Portuguesas con diversos actos institucionales. El presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, ha comenzado la celebración en Azores y continúa ya por Massachusetts, donde presidirá varios actos durante hoy y mañana. Los Estados Unidos constituyen uno de los países de destino de la emigración portuguesa, principalmente proveniente de las Azores, región a la que Marcelo Rebelo de Sousa ha querido dedicar especialmente este día.

Portugal celebra hoy la cultura lusófona por acontecer un 10 de junio la muerte de Luís Vaz de Camões, el autor de ‘Os Lusíadas’, la mayor obra épica portuguesa. Camões murió el 10 de junio de 1580. El día de hoy es celebrado con especial sentimiento por los portugueses que viven fuera de Portugal. 

Representante de esa comunidad portuguesa esparcida por todo el mundo es Paula Rego (Lisboa, 1935), una de las pintoras contemporáneas lusas más afamadas. Reside en Londres desde 1975, y desde allí ha realizado gran parte de su obra.

Parte de su legado puede verse en la Casa das Histórias Paula Rego, en Cascais. Sugerente nombre para un museo sobre una artista para quien la infancia guarda muchos secretos y contiene muchos mundos.

La mirada de Paula Rego es introspectiva, reflexiva. La mirada propia de una niña, hija única de una acomodada familia, que se entretiene jugando sola en una habitación.

Las vacaciones pasadas en la casa veraniega familiar de Ericeira crean un hilo que une el mundo real con aquel que surge de la observación, reflexión e interpretación del mismo. Un mundo imaginario, menos cruel y más ligado a la Naturaleza.

Haciendo honor a esa flexibilidad portuguesa que se mueve en la dualidad, entre lo más local y lo más cosmopolita, Paula Rego es capaz de pintar en el tradicional azulejo azul y blanco portugués la historia de las santas y heroínas nacionales, reflejando el sufrimiento que históricamente ha padecido la mujer, cuya femineidad ha sido castigada con humillaciones. Mujeres que deciden contener su rabia interior y silenciar su naturaleza apasionada para conseguir sobrevivir en un mundo de hombres.

Paula Rego tiene una visión de lo femenino, nos enfrenta a la intolerancia de las costumbres sociales, a la lucha de la mujer entre la anulación y la reivindicación, en medio de un mundo que legal y socialmente no la ve.

Con The Enduring Childhood, la artista regresa a la infancia, de forma tormentosa, de forma melancólica. Hay en ella una interpretación de la infancia propia y de la infancia como concepto, como universo. Paula Rego nos obliga a mirar un mundo que existe paralelo al mundo domesticado de los adultos, y que es un conjunto de miedos, deseos, monstruos, fantasías, que preferimos ignorar bajo la superficialidad del costumbrismo social.

En ‘Las Infancias Duraderas’ hay obras provenientes de tres colecciones: la Casa das Histórias Paula Rego (Cascais), el Centro de Arte Manuel Brito (Algés) y la Fundación Serralves (Oporto).

Paula Rego decide compartir su universo más íntimo y perturba tanto como fascina, mediante una infancia que perdura.

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