Miércoles, 15 de agosto de 2018

Consejo de Ministras

 

Se habla mucho de este Gobierno diciendo que es feminista, pero eso no lo sabemos. Lo que sí que es claramente este Gobierno, es femenino, que no es lo mismo. Es como si decimos que el Gobierno de Margaret Thatcher era feminista por el hecho de que ella era mujer. Y no. Nada más lejos.

Si este Gobierno es feminista o no, ya se verá, dependiendo de las políticas que apliquen. De hecho, a mí no me parece que todas estas mujeres sean feministas, tengo mis dudas sobre alguna de ellas.

Lo que sí está claro y sí que agradecemos mucho, es la visibilidad que este Gobierno da a las mujeres. No solo son mayoría (cosa que tampoco debería sorprender, porque si somos mayoría en la sociedad, también deberíamos ver como normal ser mayoría en otros muchos sitios), sino que también son mayoría respecto al peso específico de sus respectivos Ministerios. El hecho de que precisamente el Ministerio de Economía, el de Hacienda, el de Administraciones Públicas (que será el que más tenga que bregar con el pròces), y alguno que otro, estén ocupados por mujeres, y además por mujeres tan preparadas, es el mejor espejo en el que el resto de la sociedad tiene que mirarse para que empiecen a cambiar las cosas y se rompa de una vez el techo de cristal. Porque si algo está claro, es que estas mujeres no están ahí por el sistema de cuotas: todas y cada una de ellas está ahí por méritos propios. No creo que ningún machista se atreva a decir lo contrario.

Ahora solo faltan políticas sobre el suelo pegajoso, el gueto de terciopelo, la violencia de género, la brecha salarial... ojalá este Gobierno sea tan feminista como parece, y el recuperado Ministerio de Igualdad tome cartas en el asunto enseguida.

Lo primero es que, en aras de la tan traída y llevada economía del lenguaje, empiecen por llamarse “Consejo de Ministras”, en concordancia con la mayoría de sus miembros y (no sé si ya se puede decir), miembras.

Bienvenidas, señoras Ministras. En nombre de todas las mujeres de España, gracias por estar ahí y sobre todo, gracias por haber llegado hasta ahí: nosotras sabemos que para la mayoría de ustedes no habrá resultado nada fácil.

Y por supuesto, bienvenidos señores Ministros, que aunque estén ustedes en minoría, no por ello dejarán ustedes de ser escuchados y tenidos en cuenta.