Miércoles, 26 de febrero de 2020

Ésta es mi misión

El Papa Francisco nos pide que pongamos en marcha un Mes Misionero Extraordinario en octubre de 2019

Una cincuentena de delegados diocesanos de misiones y directores diocesanos de las Obras Misionales Pontificias nos hemos reunido en Madrid, como cada año, durante dos días, para reflexionar sobre temas de actualidad relacionados con la tarea y la práctica de la animación y realización misionera en todo el mundo, así como para revisar las campañas y actividades permanentes y prever las que habremos de afrontar en el curso próximo.

Como tema base de reflexión, el padre Jaume Calvera, director de la Revista Mundo Negro, nos ha ayudado a clarificar qué es lo que se ha de entender cuando hablamos hoy de “la misión ad gentes”. La historia del mundo y la práctica y modo de entender la actividad misionera exigen esa reflexión y clarificación, sobre todo teniendo en cuenta que hoy se encuentran entre nosotros, como inmigrantes o trabajadores, mochos de aquéllos que antaño considerábamos paganos y, por tanto, necesitados de una primera evangelización. Por eso, hoy es necesario practicar la misión también entre nosotros, y se ha llegado a considerar que la misión ya no está lejos de nosotros, sino en nuestra misma casa.

Y por otro lado, muchas veces nos encontramos con que vienen a trabajar entre nosotros como misioneros, sean sacerdotes o religiosas, personas procedentes de otros continentes, contribuyendo incluso, en algunas ocasiones, los inmigrantes procedentes del exterior, de América especialmente, a revitalizar nuestras propias celebraciones o misas dominicales, ya que ellos las celebran de una forma más viva, alegre y sin prisas, bien distinta de como solemos hacerlo los tradicionalmente asistentes a misa entre nosotros, donde la mayoría de los que acuden son ya de edad avanzada y no están en disposición de participar activamente y facilitar una celebración alegre y pausada de nuestras eucaristías.

El director nacional de las Obras Misionales Pontificias nos ayudó a comprender de forma actualizada la “Dimensión eclesial y misionera de nuestro Servicio Diocesano de Misiones”. La misión no se puede entender ya exclusivamente como obra de los misioneros, muy meritorios en su labor, por otra parte. Hoy tenemos que tener claro que las diócesis han nacido de la actividad misionera de nuestros antepasados. Pero, además, y por eso mismo, nuestras diócesis quedan constituidas como verdaderas iglesias de Jesucristo cuando ellas mismas se comprometen en las tareas de la nueva misión, que conduce a su vez a crear las nuevas iglesias. Poe ello, exigen que las ayudemos a tomar conciencia de esta responsabilidad, que afecta a su propia esencia, y a eso debe contribuir precisamente el Servicio Diocesano de Misiones.

Tres delegaciones diocesanas de misiones, las de Córdoba, Tenerife y Zamora, dieron testimonio de cómo están llevando a cabo ellas esa tarea del despertar y puesta en marcha del compromiso misionero en sus propias comunidades diocesanas.

Una realidad nueva y específica de este año nos ha exigido nueva reflexión y una lluvia de ideas sobre cómo llevarla a cabo. Se trata de la propuesta que nos ha lanzado el papa Francisco, basándose en la coincidencia del centenario de la primera carta encíclica misionera, obra del Papa Benedicto XV, que se dio a conocer en el año 1919, al término de la primera guerra mundial. Es la encíclica que se denomina con las palabras latinas Maximum illud, y que en castellano corresponde al comienzo de la encíclica: “La grande y santísima misión confiada a sus discípulos por Nuestro Señor Jesucristo”.

Para celebrar esa conmemoración centenaria, el Papa Francisco nos pide que pongamos en marcha un Mes Misionero Extraordinario en octubre de 2019. Eso no se puede improvisar y hay que empezar a prepararlo desde ahora. Los delegados diocesanos de misiones de España hemos afrontado ya este tema en nuestra reunión de los pasados días, aceptando el reto de afrontar nuestra acción misionera con propósito de actualizarla y hacerla más eficaz, de modo que no se quede la celebración del mes misionero extraordinario en un rito meramente externo y pasajero y que, después de celebrarlo, no quede absolutamente nada. Por eso, se han ofrecido interesantes ideas para tener en cuenta en la celebración conmemorativa de aquella efemérides.

¿Qué circunstancias de hoy son de algún modo similares a las que se daban cuando se escribió aquella encíclica misionera que exigen un cambio y nuevo emprendimiento semejante al que tuvo lugar entonces? ¿Será posible en nuestros días iniciar una nueva etapa misionera como la que tuvo lugar entonces como fruto de aquel escrito pontificio? Intentaremos que así sea. Hacia ello orientamos la reflexión teórica y el trabajo en grupos, que nos llevaron a ofrecer multitud de ideas muy válidas para la celebración que queremos afrontar como respuesta al desafío que el Papa Francisco nos lanza con la celebración del Mes Misionero Extraordinario.

El último día se nos ha informado sobre la Memoria anual de la actividad pastoral y económica de las Obras Misionales Pontificias. Y, por fin, se nos ha puesto a consideración el Mensaje del Papa para el próximo DOMUND, y se nos han adelantado algunas de las propuestas para una eficaz celebración de esta gran jornada misionera.

Han sido solamente dos días de reflexión, oración y convivencia, pero hemos vuelto a nuestras casas animados y comprometidos con la nueva hora de la misión.