Lunes, 20 de agosto de 2018

El emblemático Palacio de Monterrey, joya del plateresco español, abre sus puertas

Artesonados, tapices y más de 150 pinturas destacan entre las joyas que custodia el inmueble que mandó construir el III Duque de Alba en el siglo XVI

El historiador y miembro del departamento de Bellas Artes, Archivo y Biblioteca de la Casa de Alba, Álvaro Romero Sánchez-Arjona, realizó la visita con los periodistas. Foto de Alejandro López

Las puertas del emblemático Palacio de Monterrey se abren para invitar a los salmantinos y turistas a recorrer sus estancias que, entre otras joyas, custodian artesonados del siglo XV, tapices del siglo XVII, cerámicas y más de 150 pinturas, entre las que destacan los paisajes de Rivera que se pueden contemplar en el salón principal.

El Palacio de Monterrey desvela parte de la historia de la Casa de Alba en cada uno de los detalles que decoran los salones, despachos y habitaciones de un inmueble que mandó construir el III Duque de Alba, Alonso de Azevedo y Fonseca, en 1539. Diez millones de maravedíes fue el para la época el presupuesto destinado a su construcción, y el motivo de que quedara inacabado. 

Un recorrido, en la jornada previa a su apertura al público, de la mano del historiador y miembro del departamento de Bellas Artes, Archivo y Biblioteca de la Casa de Alba, Álvaro Romero Sánchez-Arjona, que arranca en su fachada, una auténtica joya arquitectónica del plateresco, declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento desde 1929. El Palacio de Monterrey tiene tres cuerpos, dos torres y destaca especialmente la crestería y los torreones. El proceso de restauración al que ha sido sometido es el tercero desde que se construyó.

Palacio a cuya entrada cuelgan unas cadenas, símbolo de que en sus estancia han dormido monarcas, en este caso Alfonso XIII y Juan Carlos I.

Recorrido por sus estancias

A través de la escalera principal (decorada con tapices del siglo XVII) se accede al vestíbulo de la primera planta. En el vestíbulo de la primera planta, el visitante podrá admirar una escultura de Mariano Benlluire, considerado como el último gran maestro del realismo decimonónico. Asimismo, se pueden ver pinturas en óleo de la escuela italiana (Salvatore Rosa o Tiziano, entre otros) e interesantes artes decorativas.

Y muy especial, por su estrecha vinculación con Salamanca y Alba de Tormes, el Salón Verde dedicado a Santa Teresa de Jesús. Junto a óleos de Manuel Benedito y un escudo nobiliario con el blasón de Acevedo, Fonseca Ulloa y Zúñiga, aquí se encuentra uno de los tres juegos de llaves con los que se custodia el sepulcro de Santa Teresa en Alba de Tormes, y que hasta ahora habían permanecido en el Palacio de Liria de Madrid. Juego de llaves que corresponden a los cierres de la reja exterior del camarín del sepulcro. Y también en el Palacio de Monterrey está el documento fechado en 1585 procedente de los fondos del Conde Duque de Olivares titulado ‘Relación de cómo fue hallada la Madre Teresa de Jesús al tiempo que la trasladaron a la ciudad de Ávila’, y que describe el estado incorruptible en el que se encontraba el cuerpo de Santa Teresa.

Otra de las estancias de las que los visitantes podrán disfrutar es el salón principal de la segunda planta, donde aparecen las dos pinturas principales del palacio: ‘Paisaje de fortín’ y ‘Paisaje con pastores’, de José Ribera, únicos paisajes conocidos del emblemático pintor valenciano.

El baño talaverano (decorado con azulejos de Talavera), el despacho del Duque de Alba, con mobiliario de estilo inglés y entre cuyos detalles se ha incluido un poema enmarcado de Miguel de Unamuno dedicado a la Torre de Monterrey; o el dormitorio de SM El Rey, denominado así porque en esta estancia durmió el ahora rey emérito Juan Carlos I; son otras de las estancias incluidas en el recorrido que desde este viernes se abre al público.

Fotos de Alejandro López