Martes, 21 de agosto de 2018

Derecho a discrepar, a disentir

Para que quienes así lo deseen puedan dejar de leer en la siguiente línea, les diré que el otro título que pensé para este artículo es “No pienso votar por López Obrador”.

Y ya, el artículo debería acabar aquí; no tengo por qué dar razones. Ni yo ni nadie. Sin embargo, como, sin recato pero parece que sin darse cuenta, tanta gente me denuesta, cuando no abiertamente me insulta, me he decidido a escribir, a ver si más de una y uno empieza a reconocer que lo suyo no es la democracia o, mejor, tener cuidado con lo que dice o comparte.

Yo me considero de izquierda desde mi adolescencia, o sea, antes de que López Obrador dejara el PRI que hoy tanto denuestan… para volverse líder de su izquierda. Años también en los que la pobre Elba Esther Gordillo ya estaba cerca de suceder al anterior cacique y lejos de volverse una perseguida política. No soy mejor ni peor que nadie por eso, no es un título ni nada parecido.

He vivido de cerca el nepotismo, que para mí es corrupción, de imponer, o simplemente colocar a familiares cercanos: lo vi varias veces… Lo hizo gente que hoy vocifera contra la corrupción y que nos denuesta a quienes no estamos con ellos; bueno, a veces solo nos califican de enajenados… Me tocó cerca el caso de alguien que hoy es prócer de Morena… y que para mí sí que es mafia del poder… de un poder.

Años de ver a alguien cuyo único mérito era la consanguineidad, no hacer nada que redundara en favor de la dependencia para la que ambos laborábamos… O yo laboraba y la otra persona cobraba, y bien.

Hoy día, en medio del encono, muchos, y muchas consideran que todos los que no simpatizamos con López Obrador somos corruptos, ladrones, miopes y/o, de plano, pendejos.

Y no lo acepto; conozco gente de la mayoría de partidos que me parece decente, trabajadora y convencida de lo suyo… También sé de casos como el ya mencionado de gente de Morena… pero nunca diría que todos son iguales ni que quienes siguen a AMLO, así, en general, son tal o cual cosa.

Desde luego, estoy cansado de que me insulten, sin darse cuenta o haciendo como que no; cansado de que me compartan cadenas diciendo “si no la compartes no amas a México” o similares; claro, dirán que no me insultan, o que no me dé por aludido… que lo dicen “con todo respeto”, una muletilla que, casi siempre, va antes de una frase que implica cualquier cosa menos respeto.

No hay mucho respeto en el “chinguen su madre, exprópialos”, las alusiones al Cerro de las Campanas o a que el 2 de julio es temporada alta, o sea, que vayamos ahorrando para largarnos quienes no estemos con ellos.

La verdad, no me trasmiten muchos deseos de regeneración o cambio sino de venganza… Ejemplo de ello, para mí, insisto, para mí, es que una estupidez de un periodista en una red social implicó un verdadero linchamiento… Por parte de los mismos, y las mismas, que jalean los fusilamientos y expropiaciones… El periodista ya fue castigado por retuitear. Sin juicio, por supuesto. Otros siguen vociferando.

Gila, a quien fusilaron mal, como él contó, puede hacer bromas con el tema; los demás, deberíamos tener cuidado y respetar a los demás; yo lo intento y, desde luego, vote por quien vote, siempre estaré enfrente del fascismo, de cualquier fascismo.

@ignacio_martins

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