Lunes, 19 de agosto de 2019

¡No nos estamos pasado!

16 pasos para adictos al móvil. Esa era la información que aparecía en La Gaceta el pasado 13 de abril. ¿Pueden créelo? ¡Pasos de peatones para adictos al móvil! ¿No es rizar el rizo? ¿No es un excesivo proteccionismo, una tutela improcedente para personas adultas, un signo de permisividad frente a las adicciones?

Parece que medidas como esta son más fáciles de aplicar que una correcta educación orientada a concienciarnos de que cuando somos peatones tenemos normas que cumplir no sólo para no poner en riesgo nuestras vidas, también la de muchas otras personas. Vivir en sociedad tiene estas cosas ya que es indispensable una educación para la convivencia ya que para que sea posible la armonía social cada uno tiene que cumplir su parte.

Pero ¿está el término “adicto” bien empleado en el caso de los móviles? El psicólogo Eparquio Delgado opina que no, ya que una adicción se define clínicamente por tres factores: un patrón de uso problemático, un síndrome de abstinencia y una tolerancia que impulsa a hacer las dosis cada vez mayores[i]. ¿Acaso no son los mismos síntomas que vemos a diario? Lo cierto es que el Sr. Delgado no lo ve así en lo que se refiere a los móviles pues opina que no se cumple los dos últimos factores, es decir, no se experimenta síndrome de abstinencia y tampoco sentimos el impulso de incrementar las dosis. Por tanto no se trata de una adicción y no procede velar por los usuarios que cruzan sin mirar a derecha e izquierda o sin esperar que la luz esté en verde,  no son adictos.

Con objeto de profundizar en esta, aún presunta, adicción, investigadores de la ONG Common Sense Media realizaron un cuestionario a 1.240 padres y adolescentes con edades entre los 12 y los 18 años. Entre los resultados obtenidos podemos leer: Casi el 80% de los jóvenes admitió que revisaba o comprobaba sus notificaciones en el móvil cada hora como mínimo y el 72% confirmó sentir la necesidad de responder a los mensajes recibidos en redes sociales casi inmediatamente después de haberlos recibido. También advierten que hacer varias cosas al mismo tiempo puede dañar nuestra habilidad de mantener el enfoque y que el uso, abuso en su caso, de los medios de comunicación y la tecnología es una fuente de problemas para muchas familias, pero según el Sr. Delgado no se experimenta síndrome de abstinencia y tampoco sentimos el impulso de incrementar las dosis, entonces ¿a qué se deben estos preocupantes comportamientos?

Claro que hay opiniones para todos los gustos. Según el DSM-IV “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales[ii]”, el abuso de los móviles comparte grandes similitudes con otros trastornos como pudiera ser el de dependencia de sustancias. El síndrome de abstinencia y la pérdida de control por no poder usarlo, son algunas de ellas.

Los hay que incluso le han puesto ya nombre a esta hipotética adicción: Nomofobia[iii]. Miedo irracional a salir de casa sin el móvil, que produce un alto grado de ansiedad, al igual que estar fuera de cobertura, sin batería, no saber dónde lo dejamos, etc. Delgado no considera el absurdo del móvil como una adicción, ya que se trata de una herramienta, no un fin ¿serán las máquinas tragaperras de los bares una herramienta de ocio?

Llegados a este punto uno se pregunta ¿para cuándo pasos cebra ondulantes que favorezcan el cruce de adictos al alcohol o máquinas tragaperras con escáner de retina que sólo, tras comprobar que el potencial jugador no figura en una base nacional de ludópatas, permita su uso? ¿llegará, en un futuro próximo, la instalación de cámaras de reconocimiento facial en los establecimientos de bebidas alcohólicas que tras identificar la entrada de un menor avisen a la policía?.  Todo esto se pagará con nuestros impuestos? ¿estamos protegiendo a los ciudadanos o favoreciendo su falta de educación y sus adicciones? ¡No nos estamos pasando!

Si es ese el camino que queremos transitar, llegará un día en el que nuestra libertad, además de nuestra intimidad, habrá muerto. Puede que el mensaje de la viñeta de hoy sea un anticipo.