Martes, 23 de octubre de 2018

Charo Ruano y Juanvi Sánchez charlan sobre su obra ‘Y si la noche no espera’

Un libro a dos manos que se presentará el jueves 26, a las 21.00 horas, en el Café Manolita
Los autores charlan sobre su nuevo libro. Foto: Carmen Borrego

Juanvi Sánchez y Charo Ruano hablan sobre su última obra Y si la noche no espera, imágenes, poemas y música de la mano de Alejandro Guinaldo. Los autores la presentarán el jueves 26, a las 21.00 horas, en el Café Manolita.

Charo aclara desde el principio que todo empezó con Juanvi y con sus imágenes y que él es quien ha tirado del proyecto hasta el final…es justo dejarlo claro.

Un salón con cuadros que no representan nada, o que parecen no representar nada, libros de arte, de poesía, libros infantiles. Un salón lleno de vida y de proyectos.

Libros sobre una mesa baja. Hace menos de una semana que Y si la noche no espera, salió de la imprenta.

Tazas de café, tranquilidad… relativa tranquilidad. Y hablamos.

 

J.-¿Te acuerdas cuando nos conocimos?

El primer contacto no, tú eras el chico de los maravillosos carteles y dibujos que me llegaban por diferentes vías, un tipo que no paraba de hacer cosas…luego en un proyecto común de esos en los que nos embarcamos o nos embarcan  que no salió a pesar de las ganas que le pusimos, y de repente un café, yo te paso unos poemas infantiles, otro café mucho más tarde, tú a tope de trabajo siempre, y una tarde apareciste con estas imágenes…

CH.-Cómo se te ocurrió darme esas imágenes a mí precisamente

Creo en las contaminaciones creativas, en la no búsqueda de soluciones sino en la apertura de vías. Nada es obligatorio cuando se crea y sin embargo, se vuelve absolutamente necesario hacer lo que haces.

Necesidad, eso es lo que mueve los mundos, o al menos mi mundo creativo.

J.-¿Cómo vives tu esto? ¿Por qué escribes tú?

CH: No suelo vivir bien el proceso posterior a la aparición de un libro, me gustaría vivir en esos tiempos en que un escritor o pintor hacía su obra y el editor o marchante, la gestionaba, tú te dedicabas a lo que realmente sabías hacer o hacías de la mejor manera, hablo por mí, no por ti que eres “artista multidisciplinar” igual haces el cartel, que diseñas el programa, que montas la carpa, yo soy mucho más inútil.

Y por qué escribo? Cuando te hacen esa pregunta la primera vez llevas ya tanto escrito, que ni te lo has planteado, escribo porque sino me ahogaría, para dar salida a todo lo que se cuece dentro, escribo cuando no tengo más remedio, si pudiera elegir , leería solamente…ah y contemplaría tus imágenes.

J: A mi me interesan los procesos, las sorpresas que se esconden cuando se trabaja con otros, lo que se vivencia de manera honesta y compartida.

Por esto te pasé una carpeta con imágenes a las que acompañaban unas palabras, que daban pistas para comenzar a caminar, mirando o escribiendo.

Te había leído…

(Juanvi coge uno de los libros que hay sobre la mesa y lee en alto uno de Los rostros de la huida de 1996)

“El viajero que huye

no necesita sombra

ni billete de vuelta

ni maletas, ni libros

ni amaneceres nuevos

 

Solo una mirada

Que le ayude a cruzar

Esa puerta invisible

Que se abre al abismo

A la nada o al cielo”

Me gusta mucho, hay muchos poemas tuyos que me gustan mucho, ¿Quién mejor para una propuesta así?

Ahora los de Y si la noche no espera, me encantan, en sentido literal.

La suma de nosotros dos se ha convertido en multiplicación… y sigue.

Qué bien me siento oyéndote decir esto, ( y cómo me gusta ese libro, aunque sea mío y esté mal decirlo) pero no veas el miedo que pasé; habías comentado a veces lo de esas cosas que hacías, imágenes con una frase… y el día que apareciste y me dijiste mira a ver si se te ocurre algo, yo dije, ya está, me descubrirá,  a mí qué se me va a ocurrir, pero para qué quedaste a tomar café con él…  Llegué a casa y tu encargo me perseguía, a mí que soy un caos para trabajar en lo mío, que lo hago cuando no tengo más remedio, y las imágenes seguían allí… Un día me puse a mirarlas con calma, a tirar del hilo que me habías lanzado y el resultado hoy me emociona, pero aún no sé bien lo que he hecho

CH.-Confiabas en que saliera algo decente

No esperaba nada! ¡Y lo esperaba todo!

Recuerdo que cuando te lo propuse te comenté que eligieras las imágenes que quisieras, las que te motivaran. Fue un juego, que luego pidió ser libro y música…

Me ha gustado lo vivido con Y si la noche… y sospecho que en contacto con los lectores, y con otros creativos, nos seguirá dando sorpresas.

Si, en eso estoy de acuerdo es un libro que se abre, que ofrece posibilidades, que da pie a nuevas ideas y proyectos, es un libro vivo y con muchas ganas de dar guerra o de dar que hablar

J.- ¿Es la primera vez que creas a partir de una imagen – dibujo, pintura, escultura-.?  

Si, bueno en una ocasión hice un poema para un cuadro maravilloso de un amigo pintor, pero fue algo que me salió sin más después de contemplarlo con él, algo como lo que hemos hecho nosotros nunca, aún me sigo preguntando quién escribió esos poemas y cómo surgieron, o sea que el mérito debe ser tuyo

J: Sí claro. (risas) ¡Son imágenes mágicas que aportan inspiración y te quitan el dolor de cabeza!

J.-¿Te ha gustado la experiencia? ¿Te has sentido cómoda?

Ahora te diría que sí. Me ha gustado y me he sentido bien, cada día mejor, en las sucesivas correcciones, pero al principio, incomoda es poco decir, aterrada y con billete de ida a Islandia para no darte explicaciones de mi incapacidad

J: Parezco el jefe exigente que quiere resultados y yo no buscaba nada!  Se me viene a la cabeza el consejo de Machado eso de…

  “Sabe esperar, aguarda que la marea fluya
—así en la costa un barco— sin que al partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete.
Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguarda sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa”.

No, no el jefe exigente para nada, ni siquiera el jefe, el amigo que te ayuda y te da la mano y te va quitando los miedos y abriendo la puerta para que no te choques al entrar

CH.- Pero me siento culpable porque yo abandone todo en tus manos, te di los poemas y te dije libertad absoluta haz lo que quieras, sin embargo me has consultado todas y cada una de las cosas.

Te planteé hacer el libro con un material que tenía tanto de ti como de mí. ¡Me parece lógico que las decisiones sean consensuadas! Somos amigos y todo ha sido fácil en ese sentido.

He hecho  lo que creía que era mejor: con la ayuda de Ana Sampedro, una maquetación sencilla, con muchos blancos, una edición cuidada, con los libros numerados; intentar crear un objeto hermoso…

Y luego, buscar otras sensibilidades como Alejandro Guinaldo, un músico fantástico, que aceptó el reto de poner música a tus poemas.

Ch.-¿Y como surgió lo de que Alejandro Guinaldo le pusiera música, cantara, estos textos?

Más allá de todo lo que nos une, de los afectos,  me gusta el modo que Alejandro tiene de entender la música; su libertad, el modo de releer, reinventar músicas.

Su aportación a Y si la noche… me parece un regalazo .

CH.- El resultado a mí me ha encantado, tú realmente sigues satisfecho, porque anda que no le has dado vueltas… y solo, porque yo me limitaba a lo que hagas me parecerá bien

Verdaderamente. Estoy muy contento con el resultado, que ¡sigue abierto a otras aportaciones!

J.-¿Tú estás contenta con el libro, las canciones? ¿Habían cantado tus poemas antes?

Yo empecé haciendo canciones, yo había cantado mis poemas allá en la noche de los tiempos y los cantautores, y luego pusieron música a los poemas infantiles de Catalina lina luna, pero vamos reconozco que siempre que han hecho algo con cosas mías ha sido idea de otros, yo con lo mío soy un puro desastre. Esto sin duda es lo más serio y me siento casi importante

CH.-Siempre tuve la impresión después de empaparme de estas imágenes de que habría más, de que tenías, tienes mucha obra encerrada para ti, para adultos, y que el tiempo que te lleva el trabajo diario te impide ponerte más en serio con esto

Hay mucho en los cajones. Hay quien me conoce por lo que publiqué en su día para los más pequeños, en Anaya, SM… pero mi obra – desde las esculturas públicas, hasta la que se ha mostrado en las exposiciones en las que he participado- no tienen, para nada, al público infantil como destinatario. En mi trabajo, desde A Mano Cultura, sí es verdad que hago muchas cosas para niños, y me encanta,  pero mis intereses como artista tienen mucho más que ver con el Land art, el dibujo, las instalaciones…

J.- Y tú ¿tienes muchos escritos en los cajones? ¿Con qué estás ahora?

Estoy rematando un poemario para adultos, que me gustaría que viera la luz pronto y tengo, tengo “escritos” en los cajones que son como pesos muertos y que no acaban de salir, además de ese libro infantil que tenemos a medias y que acabará volviéndonos locos o lanzándonos al estrellato

CH:_Cómo se pasa de la imagen, de la ilustración, del cartel para niños a este otro tan radicalmente distinto, aunque conserve ese punto de intriga, de juego

Intento hacer lo que el proyecto me pide. No siento la necesidad de defender un estilo, de tener que repetirme para que los demás me reconozcan. Tengo un problema con eso. Cuando algo me sale aceptablemente bien, tiro para otro lado. No me gusta perderme en el mismo bosque.

Al final, yo soy uno: el mismo que genera imágenes en volumen, jugando con el espacio, sobre el papel… y si tengo una mirada o una sensibilidad concreta se verá reflejada en la obra.

Me gusta jugar, proponer piezas abiertas, con muchas lecturas.

J.- ¿Qué le pides a un libro, cuando lo tienes en tus manos? ¿Qué le pides a Y si la noche…?

A un libro que me salve la vida, ya sé que no es posible, que me ayude a sostenerla, para mí los libros son todo, mi idea de la felicidad es un sofá cómodo, invierno y libros, libros y libretas para tomar notas y café y chocolate de vez en cuando. Le pido que me divierta, que me dé un puñetazo, que me despierte, que me sugiera cosas, mundos, que me abra puertas y ventanas, que me encierre en un claustro donde sentirme segura…Son demasiadas cosas.

A nuestro libro le pido que le haga sentir eso mismo a un montón de gente y que se deje querer y manosear, y que se escape de entre los dedos y tengan que perseguirlo…

No crean que el café se ha enfriado entre las palabras, Juanvi tan sereno, tan calmado, aunque sea una olla de ideas en ebullición, Charo impulsiva, nerviosa, con ese genio que se le transparenta y que Juanvi desarma con una palabra. Ha sido un buen tándem y el libro qué vamos a decirles una absoluta maravilla. Largo camino para: Y si la noche no espera

Juanvi, Charo y Alejandro

Poesía en la imagen y en la palabra. Y si la noche no espera parte de un juego que se establece cuando la poeta Charo Ruano acepta el reto que le lanza el artista Juanvi Sánchez, al proponerle ilustrar con palabras una serie de imágenes, acompañadas de un breve título. El resultado es un libro de imágenes y poemas que se complementan; con el hilo que le lanza el artista, la poeta va tejiendo el poema.

El libro sigue creciendo y el músico Alejandro Guinaldo pone música a las palabras: está es la sorpresa, casi escondida, que se oculta al final del libro con un enlace que permite al lector descargarse los temas de manera gratuita. Un lujo.

Tres disciplinas que conviven y se complementan en un libro que, desde la portada, se adivina exquisito y especial, y lo es.

Fotografías: Carmen Borrego