Viernes, 21 de septiembre de 2018
Ledesma al día

Luz en la Cruz de Añover de Tormes

El grupo de teatro ‘Lazarillo de Tormes’ representó la obra ‘Teresa, la jardinera de la luz’ con motivo del Año Jubilar Teresiano

El grupo de teatro "Lazarillo de Tormes" recorre la geografía salmantina con "Teresa, la jardinera de la luz"

Apenas asistimos ayer al nacimiento del río que tanto significa para nuestra ciudad y provincia, allá por las más altas tierras bejaranas, y ya lo reencontramos hoy regando nuestras tierras de milenarias encinas en dehesas polvorientas, recordándonos cómo el paso del tiempo parece inherente a nuestra vida: siempre el mismo, siempre cambiante. Siguiendo este fluir del Tormes, llega en la tarde de Viernes Santo, Teresa, la jardinera de la luz a Añover de Tormes, pequeño pueblecito de la Comarca de Ledesma, tan deseoso de poder asistir a la representación de esta obra, que no ha dudado en recibirla en tan especial fecha.

Sin embargo no ha sido tan dispar lo que muchos conmemoran en este día, a pesar del luto y oscuridad a la que nos avoca, con la transparente y diáfana luz que parece emanar de esta obra de teatro. De una parte asistimos al redescubrimiento de una Teresa de Jesús demasiado inmersa a lo largo de los siglos en los protocolos dogmáticos de nuestra Iglesia Católica y subida en la peana del misticismo en el que se la ha envuelto, para encontrarla con un perfil de mujer totalmente nuevo y atrayente. De otra parte, la verdad con la que quiso vivir alumbra no sólo su propia biografía, sino la de todos aquellos que se acercaron a ella.

Una vez más y con la magnífica y profesional puesta en escena de ‘Lazarillo de Tormes’, nuevos espectadores, en esta tarde en Añover de Tormes, se conmueven, ríen, se indignan y recuerdan o aprenden parte de nuestra historia, literatura, sociedad y religiosidad, de otra época, la del XVI, que aunque alejada en el tiempo, se nos da a conocer con una cercanía que la vuelve de rabiosa actualidad. La que encierra en sí misma Teresa de Jesús, y la que pretende dar a conocer a todos nuestros pueblos la Diputación salmantina, conocedora de los valores que la obra encierra.

Con una casualidad casi mágica, Teresa, la jardinera de la luz es representada en la tarde de Viernes Santo de este año Jubilar Teresiano, en la iglesia de la Cruz de esta localidad salmantina, tan sencilla y fuerte como las encinas de sus campos, tan secular y resistente como lo fuera nuestra monja protagonista, y tan ensalzadora de los valores y belleza de la Cruz como grande fue el amor de la carmelita por el nazareno en ella crucificado. Asistimos así una vez más en el escenario vivo en que se convierte el altar de una iglesia, a la historia de la vida de una mujer a través de los ojos de quienes tanto la amaron y denostaron en su época. Los actores de ‘Lazarillo de Tormes’ han llegado a un nivel artístico capaz de sumergirnos en su trabajo como si asistiéramos en realidad al momento de los hechos que se nos narran. Se mimetizan con las palabras, poemas, reflexiones y vida de Teresa, con tanta intensidad y realismo que los hacen suyos a la vez que nuestros. El fenómeno que se produce y afecta a casi todo el público en general que ve la obra, es la necesidad de acudir a conocer la realidad de Teresa de Jesús, para poder entender de primera mano su vivencia de mujer enamorada como cualquier otra, y con lo que puso en marcha todos sus dones y deseos para llenar su vida como lo hacemos con cada una de las nuestras.

La vida y la muerte van de la mano a lo largo del caminar de todo ser humano, y ese entendimiento nos acerca a lo más alto. Es la sensación de que igual que nuestra protagonista pudo, puede cualquiera, y que tras un hábito o un alma santa hay carne y hueso, da una perspectiva distinta al enfoque preestablecido que a veces se da a las cosas. Cuando vemos en escena la naturalidad con que ‘la jardinera de la luz’ se dirige tanto a su Majestad del Cielo como al de la Tierra, y el amor y amistad que puede sentir por ambos, podemos entender en su totalidad lo que este magnífico guión teatral nos regala: la historia de un camino hecho en el mundo con la fuerza del amor y la razón y la profundidad de un alma llena de compasión y espíritu. La peculiaridad de esta puesta en escena, hizo que en la tarde de Viernes Santo, la santa Cruz que los vecinos de Añover tanto veneran y que con tanto orgullo muestra su principal salvaguarda, santa Elena, adquiriera otras dimensiones. Hubo un tiempo en el que este pueblo perteneció a un condado regido por un Comendador hermano del Inquisidor mayor de Sevilla, donde tanto se persiguiera a Teresa. Muchos siglos después se nos hace cómplices de su memoria viendo bajar de un púlpito la luctuosa negrura de la muerte, para que pueda subir en su lugar la blanca luz de la verdad. Y si nuestro intelecto no aspira a tan sublime intención, siempre nos quedará la belleza de las palabras hechas verso: ”Eleva el pensamiento, al cielo sube, por nada te acongojes, nada te turbe”. 

www.lajardineradelaluz.com

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