Miércoles, 26 de febrero de 2020

En el aniversario de Jiménez del Oso

       Un 27 de marzo (2005) falleció de cáncer a los 64 años de edad el médico psiquiatra Fernando Jiménez del Oso, uno de los personajes más conocidos de la televisión cuando en España imperaban en exclusiva los canales de TVE. En 1979 invité al doctor Jiménez del Oso a participar en el Congreso Nacional sobre Ovnis que se celebró en Logroño y que tuve el honor de presidir. A la intervención del ya entonces famoso psiquiatra corresponde la fotografía adjunta, en la que comparto con él la inauguración. Aquel encuentro, que duró tres días, contó como ponentes con una veintena de físicos, ingenieros, periodistas, historiadores, psiquiatras y psicólogos, filósofos y especialistas o estudiosos de materias muy diversas. Recuerdo a Antonio Ribera, Juan García Atienza, Juan José Benítez, David Gustavo López, Sebastián Fontrodona, Ángel Salaverría, Ignacio Martín Cuadrado, Félix Ares (hoy director del Museo de la Ciencia de San Sebastián), Enrique de Vicente (contertulio habitual de Íker Jiménez en Cuarto Milenio)… Unos eran escépticos sobre la existencia de vida extraterrestre inteligente y, por lo tanto, rechazaban que los objetos volantes no identificados sean naves espaciales. Otros entendían que existen suficientes indicios como para pensar que no estamos solos en el Universo y que, por motivos que se escapan a nuestros limitados conocimientos, hemos sido y seguimos siendo objeto de observaciones exteriores. Ésta era la posición del psiquiatra Fernando Jiménez del Oso, que por cierto comparto. Independientemente de sus opiniones, lo que unía a los allí congregados era la apertura de mente. El mundillo científico es uno de los ámbitos en que se manifiesta con más crudeza lo políticamente correcto, esa estrechez de miras consistente en someter lo que uno cree cierto a la reputación y las apariencias de seriedad. Lo importante es parecer formal y nadar a favor de corriente. En cambio, qué paradoja, el arte “selecto”, mucho más rentable que la investigación científica, se burla de los papanatas y campa por sus respetos después de haber consolidado sin oposición la ley del todo vale, cuanto más extravagante, mejor. Mi reconocimiento al doctor Jiménez del Oso, cuya calidad mental estaba reforzada por el sentido del humor. Como muestra, esta viñeta que dibujó durante aquel Congreso de Logroño. En ella refleja sin duda la actitud de la mayoría ante los fenómenos llamados paranormales que él investigó y divulgó.