Jueves, 20 de junio de 2019

Auténticos campeones

El miércoles, 21 de marzo, se celebraba Santa Fabiola y a mí se me llenaba de torrijas la saliva. También era el Día de la Poesía, el de la Felicidad y el del Síndrome de Down. Casi no cabía tanta celebración en un miércoles previo a la estampida de Semana Santa.

Aprovechando una de estas efemérides Televisión Española organizó un pase privado previo al preestreno de la premier de la última película de Javier Fesser: “Campeones”. Me apunté y me colé. Seríamos unas cincuenta personas, no más. El acto era en la pequeña sala de proyecciones que hay en Prado del Rey y que aquí dan en llamar “audiotorio”. La empresa pública quería así celebrar con los trabajadores el Día Mundial del Síndrome de Down. Y lo hizo con un coloquio previo a la proyección en el que participó el director de la cinta, Javier Fesser, y la actriz –aunque trabaje de telefonista- Cristina Domínguez. Una mujer que derrochaba alegría a raudales y que se mostró directa y sin ningún tipo de complejo. Orgullosa de trabajar en la Asociación de Síndrome de Down y sabedora de que tiene un cromosoma más que la mayoría de la población.

Fesser y Domínguez mantuvieron un diálogo personal y profesional de lo más auténtico. Fue el aperitivo perfecto para ver la película metidos en ambiente.

“Campeones” se estrenará el 6 de abril y espero que sea todo un éxito. La película narra el cambio de perspectiva sobre las personas con discapacidad de una persona que, sin quererlo, cae en las redes de su cariño. Al principio se resiste sacando todos los tópicos para evitar aceptarles tal y como son, para dejarse aceptar tal y como es. Y el roce se convierte rápidamente en cariño. Un cariño que traspasa la pantalla y que muestra el mundo de la discapacidad intelectual sin tapujos, tal cual, de un modo auténtico. El baloncesto es una excusa como otra cualquiera. Pero una bendita excusa en la que, como no podía ser de otra manera, el Estudiantes Club Ramiro de Maeztu está por medio.

Soy muy mal crítico de cine, lo sé. Podría ponerle algún que otro pero al último trabajo de Fesser (el exceso de tacos en los diálogos, la caricaturización de los personajes, la corrupción como medio aceptado para alcanzar un buen fin…) pero no lo voy a hacer. Creo que la película funciona bien, que aunque es previsible consigue contar holgadamente la esencia de la cuestión, el meollo del asunto: la normalización de la discapacidad intelectual. Y lo hace sin complejos, como Cristina Dominguez, siendo él mismo, en plan auténtico.