Viernes, 20 de septiembre de 2019

Charla atrasada

Jardines de la Alamedilla

Hace unos días en uno de los artículos de –Reflexiones en voz Baja-en el que hacía referencia al “tránsito” por esta vida, que inexorablemente tiene su final… me preguntaba: ¿Cuánto me queda?. ¿Seré el próximo?.Seguro que os acordaréis.

Pues bien; Para mi sorpresa, a los pocos días y vía whatsApp (como es habitual) recibo un “envio” de un amigo que había leído dicho artículo, y que bien quería congraciarse conmigo o … amargarme la mañana. Vosotros mismos podéis opinar, pues lo voy a trascribir: “Hace unos días fui al entierro del padre de una amiga; según la religión de ellos, llevan al cementerio a una vidente para que les diga, cuál será el próximo en fallecer. Una vez allí la vidente se concentró y dijo solemnemente: “El primero en salir del cementerio, sería el siguiente en morir”.

Pues… ¡Aquí estamos todos aún! Y eso que han pasado días.

Hemos pedido pizzas, refrescos, tabaco y café, hay gente jugando al dominó, mus y ajedrez, leyendo el Hola y haciendo crucigramas. ¡Nadie ha salido aún del cementerio… ni siquiera la hija de p… de la vidente!

Seguro que estáis pensando como yo. “El que me ha enviado la “misiva” es alguien con buen humor”. Respecto a los videntes; sinceramente, yo no les tengo en mucho aprecio y menos credibilidad, desde el momento en que otro amigo me contó su “historia” con ellos, pues estando en una “sesión” en casa de una vidente, alguien llamó al pinganillo de la puerta. La buena señora se levantó presta  al descolgar preguntó: ¡Quién es?... Entonces mi amigo se  levantó y se marchó sin pagar ante el asombro de la susodicha. Cuando le pregunto por su mal comportamiento, pues no es habitual en él, me dice con grandes ademanes e indignación: ¡Como quieres que no me fuese de la “sesión adivinatoria” si ella le preguntó a quien llamaba… ¡quién es?...  ¡coño, debería saberlo sin preguntar!

Cambiando de tema. Hace unos días, cuando pasaba camino de casa, por la parte izquierda del –Parque de la Alamedilla-me llevé la grata sorpresa de encontrarme con Muriel, él también demostró alegría por mi presencia. Y esta-sorpresa alegría-no puede extrañar, pues en su casa y a “pensión completa”, pasé unos años” de la época estudiantil. Nos hemos visto en alguna ocasión, la verdad pocas,  y confieso con sinceridad, que en esas largas pausas, me he preguntado… Muriel… ¿habrá muerto? .Pero no, está vivito y paseando sin ayuda, cuando cuenta con 96 años de edad o más.

Y con buena lucidez mental y memoria de elefante; pues en un momento de nuestra perorata (hablar en conversación familiar) me miró fijamente y después señalando el suelo que pisábamos me dijo, contundente y divertido… Hombre que casualidad, ¡aquí mismo te dejaron abandonado tus tíos!

Al principio me he quedado en blanco con su aseveración a “bote pronto”, pero rápidamente he “rebobinado” y me he ido a muchos años atrás, cuando ocurrió el incidente que hoy me recuerda el bueno de Muriel.

“Era por el año de 1936 en un momento de mucha agitación y revueltas en los prolegómenos de una –Guerra Civil—desastrosa. Yo había nacido en 1934 en la Avda del General Mola  número 39 (hoy-Paseo de la Estación-, cerca del –Puente de Hierro- que llevaba a la Estación) y un día…. Mis inefables tíos Petra y Tomás me llevaron a “tomar el aire” hasta el –Parque de la Alamedilla- en un cochecito de bebe, propio de la época. Debido a lo enrarecido del ambiente pre-bélico, en un momento determinado de la mañana se inició un tiroteo entre los bandos de posturas contradictorias al paso de un autobús de viajeros que iba a la Estación. En el tumulto consiguiente y presos del miedo; mis queridos tíos Patrocinio y Tomás, tomaron las de “Villadiego” y me dejaron… ¡abandonado!. Justo… justo en este punto que hoy pisamos Muriel y yo, tantos años después.

Por entonces el- Parque de la Alamedilla- estaba cercado por una pared de mampostería y verjas; y cuando pasó el “fregao” del intercambio de disparos, mis tíos se dieron cuenta del “olvido” y volvieron a buscarme y… ¡allí estaba yo tan tranquilo! Junto a la tapia. NOTA. (Esta noticia fue publicada en su momento por La Gaceta y reproducida hace unos años recordando Efemérides)

Me despido de Muriel, agradeciéndole esta “visión del pasado y esta charla atrasada de un momento en que la tragedia de una cruenta GUERRA CIVIL- se cernía sobre España, abriendo  heridas que… desgraciadamente no han terminado de cerrarse aún. ¡Y ya han pasado años!

                                                         Y… ¡ahí lo dejo! 

Fotos: salamancaenelayer.blogspot.com.es

  • Paseo de la Estación con el puente de hierro sobre la Avenida de Portugal