Sábado, 22 de septiembre de 2018

"El chiringuito" también es “marca España”

Me dolió ver hecho un basilisco a uno de mis ídolos de infancia, Jorge D´Alessandro, un tipo cuyas entrevistas leía porque sabía mucho… y lo sabía decir.

Antena 3 internacional, comprometida con dar a conocer de este lado del charco lo que entienden por “marca España”, acaba de empezar a retrasmitir “El chiringuito de jugones”.

Nunca pensé recordar con nostalgia a José María García; nunca pensé ver con tristeza y cabreo un programa aparentemente de deportes, ligero.

Había padecido pedacitos, pero el primer o segundo día que lo pusieron, empecé a verlo… y duré menos de media hora. Los pedacitos no eran retales… Eran muestras.

Cuánto daño han hecho los “Sálvame” y demás; cuánto daño hicieron sus antecesores; parece que cualquier programa necesita esos ingredientes, que no son otros que parecer que se da voz a la “gente normal”, a la gente que “habla y piensa” como uno cuando, en realidad, lo que se hace es amplificar la voz de quienes, aquí y allá, gritan más, casi siempre porque no tienen razón… O peor, no se les pasa por la cabeza que otros puedan tenerla.

Leer a Roncero, por ejemplo, me hacía gracia; leía a un aficionado merengue, como yo, “dejándose ir”; verlo me pareció grotesco. Como me dolió ver hecho un basilisco a uno de mis ídolos de infancia, Jorge D´Alessandro, un tipo cuyas entrevistas leía porque sabía mucho… y lo sabía decir.

Una de las escenas más divertidas de La vida de Brian es la lapidación; es evidente que es humor y que, como tal, juega a ser espejo; lo que alcancé a ver de ese programa me pareció esa escena lapidaria… pero en serio.

Tristes tiempos estos en los que los programas de deportes más exitosos sirven para el encono y la diatriba; viéndolos, no extrañan tanto los affaires Piqué, Guardiola, Cristiano…

Ya lo había escrito sobre Évole: cuidado con estos salvadores con agenda; parece que dan voz pero, en realidad, obedecen a intereses tan defendibles o indefendibles como otros. Es espectáculo, no periodismo, como “Sálvame” no es un programa de denuncia social, sino chismorreo.

Si tenemos claro que es “show”, cada quien se aliena como quiere. Nada que objetar.

El problema es no tenerlo claro y creer que la tele refleja la realidad o que las opiniones de las “tertulias” están sacadas de la calle.

Ya saben ustedes dónde estamos. Lo ven todos los días. Lo que no sé si sabemos es hacia dónde vamos.

@ignacio_martins

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