Miércoles, 21 de agosto de 2019

Carajillo... bien campechano

Hoy, breviario alcohólico-cultural, p´al susto, que estamos un poquito hartos de temblores y réplicas. Les cuento cómo se va creando “marca España”… aunque en España no sepan.

Ya en los ochenta, mi época millennial antes de que se inventara el concepto, había bebidas más bien viejunas, demodés, “de antes”; una era el carajillo, aunque tuvo un momento de renacimiento, un cierto auge, en las eternas partidas de mus, o de lo que fuera, con las que pasábamos muchas tardes… de novillos, pinta, fuga de clase…

(Ya no tengo claro cuál de esas expresiones es de acá y cuál de allá: las dos nacionalidades idiomáticas se mezclan que es un gusto).

En fin, el carajillo, de toda la vida de Dios, era el café… con algo, es decir, un café alegrado, vitaminado, reconstituido; en México se conoció siempre como café con piquete; y allá, dicen los que saben y tienen años y memoria, que el carajillo verdadero era con aguardiente, del que hacía el mesonero, o sea, aguardiente casero, sin etiqueta.

Ya lo de hacerlo con ron, con coñac (a nuestro coñac aquí le dicen brandy, por mor de la precisión) era en ese entonces una modernidad.

Documentándome para este artículo veo que también en España un brandy, un coñac autóctono, quiso relanzar el concepto hace no tanto; sin embargo, el caso de México creo que fue más allá: tanto que, en este país, de unos años para acá, el carajillo es una bebida de moda…

Y también una genialidad publicitaria, desde luego, porque ese carajillo mexicano es un café preparado como cóctel… ¡con Licor 43!

Por supuesto, este licor fue el artífice y hoy, en cualquier lugar que se precie, moderno y no tanto, te ofrecen el original carajillo, el auténtico carajillo español y demás fórmulas que se les ocurran.

Al principio, mis amigos se burlaban porque yo protestaba… por supuesto, ya no lo hago y admiro el ardid publicitario.

Algo similar propició hace un par de años La Alcoholera de Chinchón. Les cuento: en México, una bebida campechana implica mezcla de dos elementos similares. Con respecto al anís, es una copa de tal digestivo, solo o con hielo, mezclando dulce y seco; si además se pide “con moscas” se le echan unos granos de café, siempre en número impar, vaya usted a saber por qué.

Pues esa mexicanísima expresión: “campechano”, hoy se puede encontrar en una botella de anís de dicha productora; por supuesto, no sé si esas botellas se vendan fuera de México,  pero no creo, porque me da que la expresión no se ha exportado.

Ya conocen dos nuevos productos que, hoy por hoy y en esta parte del mundo, crean “marca España”.

@ignacio_martins

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