Miércoles, 15 de agosto de 2018

¡Va por ustedes!

Va por todos aquellos negocios de barrio, por esas personas que luchan por alcanzar sus sueños día tras día, que iluminan las ciudades con su buen hacer, su ilusión y su energía. Personas que a pesar de las adversidades del día a día, siempre se mantienen positivas, que inspiran, que se aventuran, que disfrutan de lo que hacen, personas que con su esfuerzo y su trabajo diario y bajo su aparente normalidad, son auténticos valientes.

Me refiero, por supuesto, a los emprendedores, autónomos, los pequeños y no tan pequeños empresarios. Gracias a ellos nuestras ciudades y  pueblos suman tiendas y servicios de todo tipo creando bienestar, confianza y seguridad. Y empleo. ¿Te imaginas dar un paseo por la calle Toro o Zamora aquí en Salamanca y encontrarte una calle desolada, sin luz, sin negocios? ¡Pues yo no! Así que, te animo a que consumas lo más posible en tu barrio, en tu pueblo, estos grandes e incansables trabajadores te lo agradecerán y estarás contribuyendo a que puedan mantenerse en marcha.

¿Habéis visto esta navidad un vídeo que se ha hecho viral en las redes de un niño al que le regala su tío un plátano? Pues bien, este pequeño reacciona de manera adorable, mostrándose realmente feliz, enseñándolo orgulloso a todo el mundo y agradeciéndolo sinceramente. Pues con una alegría parecida me siento yo con los negocios de mi barrio: orgulloso, agradecido.

Un buen ejemplo es la panadera, Techu, que es capaz de salir del mostrador teniendo lleno el establecimiento simplemente para dar un fuerte abrazo a mi hijo y preguntarle ¿Cómo está este campeón?  O la vecina ya jubilada, Pepa, que cada día va a estar unas horas con la tendera para que no se le haga tan pesado el día, y por supuesto hacerle algún recadillo si hace falta. Ambas obtienen la cercanía de la otra. La electricista de enfrente y su hijo Bernardo, que siempre están ahí para lo que necesites; no es necesario que pagues al momento, como si de la familia fueras, te abre una cuenta y ya vamos hablando, te asesora y te ayuda en todo aquello que vas necesitando, y llegado el caso, incluso te recomienda que no adquieras determinado género, proponiendo otro que no vende ella y que te irá mejor.

Un domingo te apetece preparar una barbacoa y como no lo has previsto, no tienes nada. La sección de carnicería de Calimero está cerrada, solamente vende pollos asados y pan, pero no pasa nada, al conocer tu necesidad, saca las piezas que necesitas y te corta la cantidad que quieras. La verdad es que los gestos diarios se traducen en momentos inolvidables, y en el barrio se producen continuamente, como el café al que te invitan Marco y Alberto de la “Imprenta Santacruz” en el bar de enfrente.

La farmacia, el herbolario, los bares, el quiosco, el de las pinturas, el albañil, la inmobiliaria,… para todos ellos tengo un agradecimiento especial, porque todos estos pequeños detalles que hacen, sumados en el tiempo, hacen que el precio no sea lo más determinante a la hora de decidir dónde realizar la compra. Aquí, más que el mero acto de la compraventa, se generan momentos e historias inolvidables. Aquí eres Rafa, o Carlos o Rocío, el cliente con nombre propio.

Los autónomos siempre encontramos piedras en el camino, pero cada día decidimos actuar, porque de eso se trata, de no gastar ni un segundo en lamentaciones, de no desperdiciar el tiempo pensando en que las cosas podrían haber salido de otra manera, de facilitar la vida a la persona que está detrás del mostrador…Muchos de estos pequeños autónomos construyen con esas piedras unos pasos para facilitarnos la entrada a los que a diario cruzamos la puerta.

Señores, ¡va por ustedes!