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Lunes, 1 de marzo de 2021

Memoria de una mañana en la ciudad blanca

 

Es un toque de nieve en el aire disperso,

un  jardín oculto surcado por senderos,

por los que llega el alba cuajada de silencios.

Leve el día, arriba la suavidad del cielo

abajo las cenizas  que trajeron los fuegos

de la pasión que alienta la Luz del día.

Con la agonía de nuestros propios deseos

que horada nuestros cuerpos vencidos a la noche

con la calma de la paz deseada  y brumosa.

Acosa ese sentido vago de una noche  de estrellas

que las nubes ocultan sobre los valles verdes

donde gira la noche tendida de relojes.

La ciudad en invierno  tiene una apariencia totalmente peculiar, la música de  Satie envuelve mis pensamientos… los árboles son trazos en el cielo… las calles con su manto de blanco se hacen sueños de nieve… los edificios iluminados son como un suspiro de vida en la ciudad solitaria… y los cielos por donde vaga la memoria… hechos desordenados, sólo armonizados con la mirada,  que nos conducen  a la melancolía de la ciudad.

Recorrer la ciudad,  por las calles dormidas de la memoria, mientras un nido  de besos se duerme en cualquier rincón…. Cerrar los ojos para  no mirar por los cristales, para no ver la noche de los lobos negros, como muchedumbre atroz

Enero se hace esa imagen de calles mojadas, de nieve cayendo como rumor de tren con un olor difuso a carbonilla y campo. Enero es un jardín, es una plaza en medio de la ciudad, al final de una noche, y la visión en fuga de unos soportales.

El cielo es negro y gris  a ratos son cielos de luz en sus extremos, la luz de las farolas un resto amarillento. En la calle, bajo un golpe de nieve, pasa enero que es el invierno de los árboles que garabatean en el cielo, la hiedra  calla y trepa por los muros mohosos y es sobrio y mudo su corazón de piedra,  un mundo con sus infinitas extensiones de la melancolía, metáfora amarga del tedio

Más allá de la palabra sólo tejado, más allá de los tejados, ventanas signos para más tarde… a la ciudad de invierno, llega enero, sólo muros…nadie…sólo muros y nieve