Alzheimer: investigación y esperanza

La doctora en Neurociencias Marta Domínguez Prieto imparte este jueves una charla en el ciclo de San Esteban Cultural organizado por Gesprosal

La enfermedad de Alzheimer es una patología neurodegenerativa que afecta a un porcentaje cada vez mayor de la población, por lo que es extremadamente importante darla a conocer y acercarla a la sociedad. Esta es la finalidad de la conferencia “Alzheimer: investigación y esperanza” que impartirá este jueves, a las 20.00 horas, la doctora en Neurociencias Marta Domínguez Prieto en el ciclo de San Esteban Cultural organizado por Gesprosal (calle Arroyo de Santo Domingo,19).

En esta charla descubrimos que, a pesar de los más de cien años que han pasado desde la descripción de la patología por el médico alemán Alois Alzheimer, aún hoy desconocemos las causas exactas que dan lugar a la enfermedad. Por este motivo, todavía no disponemos de un tratamiento efectivo, tan sólo tratamientos sintomáticos. Aquí reside la importancia de la investigación básica, que nos permite conocer los porqués de las cosas para, a partir de ellos realizar una investigación traslacional o aplicada.

No obstante, sí se conocen algunos de los eventos que ocurren en los cerebros de los enfermos de Alzheimer, como el acúmulo del péptido beta-amiloide en las denominadas placas seniles o amiloides, la aparición de ovillos neurofibrilares en el interior de las neuronas, o la pérdida de conexiones y, finalmente, muerte, de las mismas. En base a esto, Marta nos cuenta algunas de las estrategias de investigación actuales y sus diferentes posibilidades. Así como nos explica parte de su investigación sobre el Alzheimer, desarrollada en el Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCYL) de la Universidad de Salamanca. Así, en el laboratorio 15 del INCYL intentan comprender los mecanismos moleculares que subyacen a la enfermedad, para poder contrarrestarlos. Una de sus vías de investigación se basa en la capacidad que posee la albúmina –la proteína más abundante en el suero sanguíneo- de unir el beta-amiloide y que, mediante esta unión evita los efectos nocivos de dicho péptido sobre las neuronas, especialmente a nivel de las comunicaciones entre las células.


Por último, Marta, aunque realista, nos transmite esperanza en el futuro de esta compleja enfermedad. Si los investigadores, la sociedad y un apoyo institucional fuerte en forma de financiación se unen, lograremos avances que nos lleven a un tratamiento eficaz de la enfermedad así como a un diagnóstico precoz de la misma.