Martes, 29 de septiembre de 2020

A los representantes de SEAT

A la atención de los representantes de SEAT en España.

Muy señores míos: me pongo en contacto con ustedes con el ánimo contrito, preocupado y afligido por la situación que está padeciendo nuestro país y que les está generando la incertidumbre bastante como para plantearse la deslocalización de sus fábricas de la zona de conflicto, retirando sus factorías de la Comunidad Autónoma de Cataluña.

De este modo, de ser ciertas las informaciones periodísticas de su voluntad de abandono de su negocio en Cataluña, lo que podría poner en riesgo el mismo en el Estado Español y, consciente del daño que todo ello produce no sólo a ustedes, sino también a los conciudadanos, me permito la osadía de enviarles estas líneas que, a buen seguro, ni siquiera llegarán a leer, pero que, por responsabilidad personal, me veo en la obligación de realizar.

Bien saben ustedes que España es un gran país, que sus gentes –las de todos sus territorios- son excelentes trabajadores, buenas personas y dignos de confianza, que se están viendo traicionados por unos políticos desnortados, insolventes intelectualmente y dedicados al latrocino, motivo por el que comprendo su inquietud, su desasosiego y su preocupación por la situación, que comparto, y, derivado de ello, su dedicación a estudiar su traslado. Con el fin de evitar que mis vecinos, amigos y, sobre todo, mis hijos se vean perjudicados por su decisión, de posible abandono de España, o al menos de Cataluña, de su producción, es por lo que, “sin encomendarme ni Dios ni a Roque”, les ofrezco que estudien la posibilidad de trasladar sus fábricas a Salamanca.

Salamanca es una ciudad tranquila en la que vivir, con terrenos donde implantarse, con una conexión con el Oeste peninsular inmejorable, muy cerca de la capital y un importante desarrollo tecnológico y social, a lo que se unen dos universidades, una de ellas con 800 años a sus espaldas, con una visión científica, técnica y de investigación sin parangón en Europa, sino en el mundo.

Soy consciente de que nuestra clase política tiene el nivel que tiene y sus capacidades son, al menos sino más, tan limitadas como las de los políticos catalanes, pero también les recomiendo que no hagan caso de ellos, pues no tienen los intereses secesionistas de sus colegas, que los paisanos de la zona sabremos sobradamente ampararles y, sobre todo, apoyarles en el desarrollo del negocio, en beneficio de todos.

No tengan miedo al qué dirán o a los paniaguados que criticarán la presente misiva o su estudio, no me parece inmoral o poco ético intentar evitar que abandonen el suelo patrio, no parece difícil intentar que continúen con su negocio con incentivos a su implantación en otras zonas de España. No deseo que abandone un territorio rico, generoso y que forma parte de España, como es Cataluña; pero, antes de que decidan abandonar el país o se vean constreñidos a dejar su actual ubicación, les propongo estudiar su reimplantación en Salamanca.

Disculpen mi osadía, mi corta visión de la vida, y de la política, que otros hacen con grandes letras, pero mi preocupación por dejarles a nuestros hijos algo mejor, obnubila mi mente y me ha permitido, humildemente, hacerles el ofrecimiento. Vénganse a Salamanca, por favor. A su entera disposición. Firmado “un perrito sin alma”