Domingo, 25 de agosto de 2019

Los primeros y los últimos

“Somos la primera generación que puede acabar con la pobreza global y la última que puede frenar las peores consecuencias del calentamiento global antes de que sea demasiado tarde”. Así definió Ban Ki-moon, Secretario General de Naciones Unidas, la situación en que nos encontramos, en una rueda de prensa que tuvo lugar en Nueva York el 3 de agosto 2015.

Si una cosa está clara es que nuestro planeta no puede soportar que todos disfrutemos del nivel de vida exagerado del que gozan los países más desarrollados, por tanto la única solución es que todos rebajemos el gasto medioambiental y claro la pregunta es inevitable ¿están las sociedades ricas preparadas para hacer renuncias, para ser “menos depredadoras ambientales"?. Sinceramente yo creo que no, nunca ha sido así.

Mediante compromisos internacionales voluntarios, incluso recurriendo a multas, a prohibiciones, penalizaciones, bloqueos, etc.; apenas se consigue avanzar. Solamente si conseguimos transmitir la necesidad de conservar el entorno en que vivimos – ¡el único posible! -  a través de mensajes positivos, vinculados con nuestra calidad de vida, si tomamos consciencia de que el medioambiente es indispensable para nuestra supervivencia como especie y actuamos por un egoísmo bien entendido, podremos conseguir algo. Tenemos que abandonar los mensajes apocalípticos de destrucción[i], no funcionan.

Se llama cambio climático a la variación global del clima de la Tierra. Es debido a causas naturales y también a la acción del hombre y se producen a muy diversas escalas de tiempo y sobre todos los parámetros climáticos: temperatura, precipitaciones, nubosidad, etc.[ii]

En opinión de muchos expertos el cambio climático es la mayor amenaza a la que nos enfrentamos, está sucediendo ya, apenas nos queda tiempo. Si no empezamos a actuar las consecuencias serán inevitables y llegaremos al punto de no retorno en pocas décadas. Pero aún, dicen los optimistas, hay esperanza si cambiamos nuestra mentalidad y nuestras maneras de vivir. Perdónenme, pero si esa es la única solución y parece que así es ¿cómo quieren que sea optimista?

Los científicos sospechan, desde hace años, que el calentamiento global está modificando el organismo de plantas y animales. Hay animales que han cambiado las proporciones de su cuerpo, plantas que han modificado la forma de sus hojas, poblaciones que se han desplazado de un sitio a otro y especies con problemas de fertilidad, todas estas son modificaciones compatibles con efectos del cambio climático[iii].

¿También se darán estas modificaciones en el organismo de los seres humanos? Sería lo lógico, ya que según la Teoría de la Evolución, las especies que sobreviven son las que mejor se adapta al medio. Así que para adaptarse nuestro organismo deberá modificarse para poder respirar aires altamente contaminados, precisar poca agua y alimento para sobrevivir y soportar altísimas temperaturas o nos extinguiremos.

Estamos ante problemas globales y muy graves que nos afectan a todos como especie mientras, parece que únicamente tenemos ojos y oídos para “el problema catalán” cuando el cambio climático debieran ser portada de todos los periódicos, noticia de cabecera diaria en los noticieros de radios y televisiones de todo el mundo, abordarse en todos los debates, debería dinamizar políticas para frenar el desastre desde lo público y lo privado. Pero nada de nada, apenas alguna referencia aislada colgando siempre de algún tipo de desastre “natural” (¿?).

Que el cambio se está produciendo es un hecho incuestionable, que está aquí para quedarse también. Se siente, lo sentimos, cada día con más fuerza, aunque algún Presidente de los Estados Unidos y algún primo “iluminado” del Sr. Rajoy lo intente poner en duda. El gran dramaturgo irlandés George Bernard Shaw escribió: el cerebro de los necios transforma la filosofía en tontería, la ciencia en superstición, y el arte en pedantería. Menos nacionalismos reduccionistas y más acción conjunta global contra el mayor problema al que nos hemos enfrentado nunca los seres humanos y con nosotros todos los seres vivos. Nos va la vida en ello.