Lunes, 16 de diciembre de 2019

Más sobre Mas

El protagonismo mantenido por el señor Mas desde que la CUP le obligó a pasar a segundo plano, nos autoriza a recordar su sentimiento unionista hecho público hace apenas unos años, cuando tiraba de la levita a su honorable mentor en los despachos de la Generalitat y seguía los pasos de Jordi por los pasillos de la sede convergente.

Méritos propios tiene este economista descendiente de charnegos procedentes de la cordobesa Hinojosa del Duque, para obligarnos a rememorar sus contundentes palabras reafirmando la unidad indisoluble de España diciendo sin despeinarse: “El concepto de independencia lo veo anticuado y un poco oxidado”, al tiempo que esbozaba una sonrisa, contorsión dislocada de los labios en expresión burlesca y ácida, con desprecio avinagrado a la enseña que cambiaría en pocos años por la señera estrellada.

Añadía, con la misma firmeza que hoy dice lo contrario, que España no era Yugoslavia y que además entre Cataluña y España existían suficientes lazos e historia compartida como para tener muy presente este bagaje común, que se manifestaba incluso en la composición demográfica de Cataluña.

Pero ese aspaviento crónico de don Artur no inspiraba nada bueno. Ademán propio de irrespetuoso muñeco afiliado al anacrónico guiñol secesionista. Mímica de caricato urbano, charlatán de feria y trilero embaucador que envolvía el 3 % en la señera, hasta que un uppercut de Maragall le quitó la sonrisa.

Así pensaba hace pocos años el honorable expresidente de la Generalitat catalana, cuando apostaba por una España unida, considerando una grave irresponsabilidad “llevar al país hacia un camino que significara una frustración colectiva”, como pretende hacer actualmente, porque la quiebra social que se avecina en Cataluña será recordada durante décadas, sin que nadie pague sus culpas por ello desde el valle de Josaphat donde todos estaremos entonces, recordando las palabras de Mas sobre una Cataluña que aspiraba a mantenerse en el Estado español, como pregonaba en 2002, sin más añadidos ni condiciones.