Domingo, 19 de agosto de 2018

¿Mariano hace independentistas?

Decía el otro día que estaba hopjiplático, reconozco que me hace gracia la palabreja, por lo que vivimos en España. Sigo sin comprender cómo un problema que se veía venir desde hace demasiado tiempo ha adquirido las dimensiones actuales. Podemos negarnos a ver la realidad, pero seguirá estando ahí, y es evidente que nuestro modelo de Estado está sin cerrar desde 1978. Pero es más, claramente necesitamos repensar España puesto que no parece que vaya bien para todos los que la habitan, la crisis económica, que no sólo es eso, lo manifiesta. El patriotismo, como decía alguien estos días, no es una marca, ni un desfile ni un trapo al final de un palo, tiene que ser personas, ciudadanos libres y viviendo con dignidad.

Claro que pretender que partidos autoritarios llenos de corruptos, incapaces y vanguardia de interés particulares, que no se suelen identificar precisamente con los de la mayoría, afronten con seriedad los profundos problemas que escondemos es una trágica ironía de muchos votantes. La derecha española nunca ha entendido el país al que pertenece, se ha creado una suerte de leyenda patria trufada con sus intereses que le impide formar parte de la solución para TODOS los españoles.

No sé exactamente que gesta colectiva española celebrábamos el día 12 de Octubre, al menos a mí me enseñaron que el “descubrimiento” y la conquista de América fue algo de la Corona de Castilla, pero así es como llevan decenios reescribiendo la historia, y así es difícil que podamos enfrentar el futuro como nación. Dotarnos de una Constitución como la de 1978 nacida como esperanza colectiva, parece mucho más importante, por ejemplo.

Cuando hablo de derecha española no separo a su parte catalana, a los mandos del país siempre de tapadillo, que padecen el mismo mal. Pero al margen de su oportunismo para tapar sus problemas al igual que el resto de cara a la opinión pública con el proceso independentista, hace mucho tiempo que está claro que España será un país Federal o no será (dentro de una Europa cada vez más unida). Cuando ha existido una rendija de libertar reaparece este problema, la Primera República, los nacionalismos a fines del siglo XIX-principios del XX, la Segunda República, y nuestro más largo proceso de convivencia pacífica en libertad a partir de la Constitución de 1978. Recordemos, de paso, que el camino de enfrentamiento emprendido por el gobierno español de entonces tuvo mucho que ver con la pérdida de Cuba y Filipinas en 1898. Por no hablar de la Guerra Civil.

Por si a alguien se le ha olvidado, gran parte de la población catalana no lleva más de dos o tres generaciones en ese territorio, a costa de empobrecer sus lugares de origen contribuyeron decisivamente a convertirlo en el más rico de España, y también ellos nutren las filas del independentismo. El enfrentamiento no genera soluciones, sino sólo agrava y acelera los conflictos. Y la España actual no nos gusta a muchos, la prueba más evidente es que necesitan asediar a la democracia y sus libertades, así como mentir hasta lo grotesco, para intentar acallar a los cada vez más numerosos descontentos.

Zapatero puso encima de la mesa una solución (un parche en realidad) que votaron los catalanes según las normas españolas, que no les gustó a unos pocos cuyo único fin en este mundo es conseguir el poder a cualquier precio. Y así hemos llegado a la situación actual, alejando a muchos españoles de España. Claro que gran parte de la izquierda no es ajena a esto, desde los que renegaron de sus orígenes hasta los oportunistas (nacionalistas) que aprovechan cualquier resquicio para apuntarse a un bombardeo. Y lo mejor, anticapitalistas intentando recrear el estado burgués capitalista del siglo XIX. Empiezo a pensar que estamos para que nos encierren a todos.

Los problemas en democracia se afrontan desde el dialogo, la negociación y el consenso, se supone que esa es la base de nuestro ordenamiento constitucional, y desde luego con la inevitable participación de los ciudadanos. Y cuando esto se plasma en un texto refrendado por esos ciudadanos, es para que se cumpla en su totalidad no sólo la parte que le interesa al poderoso de turno. Y resulta inadmisible, además, que se pueda reformar sin refrendarla nuevamente después. Y por cierto, no hay nada más cínico que escuchar a alguien del PP esgrimir la Constitución.