Martes, 16 de octubre de 2018

Arreola y su mundo

Hoy, uno de mis maestros, Juan José Arreola, hubiera cumplido 99 años… ¿O los cumple?

Nació en Jalisco, tierra de charros; o sea, que algo paisanos fuimos; ¿somos?

Conózcanlo quienes no lo conozcan, pasen los que van pasando…

Yo, señores, soy de Zapotlán el Grande. Un pueblo que de tan grande nos lo hicieron Ciudad Guzmán hace cien años. Pero nosotros seguimos siendo tan pueblo que todavía le decimos Zapotlán. Es un valle redondo de maíz, un circo de montañas sin más adorno que su buen temperamento, un cielo azul y una laguna que viene y se va como un delgado sueño. Desde mayo hasta diciembre, se ve la estatura pareja y creciente de las milpas. A veces le decimos Zapotlán de Orozco porque allí nació José Clemente, el de los pinceles violentos. Como paisano suyo, siento que nací al pie de un volcán. A propósito de volcanes, la orografía de mi pueblo incluye otras dos cumbres, además del pintor: el Nevado que se llama de Colima, aunque todo él está en tierra de Jalisco. Apagado, el hielo en el invierno lo decora. Pero el otro está vivo…

 

…Nací el año de 1918, en el estrago de la gripa española, día de San Mateo Evangelista y Santa Ifigenia Virgen, entre pollos, puercos, chivos, guajolotes, vacas, burros y caballos. Di los primeros pasos seguido precisamente por un borrego negro que se salió del corral. Tal es el antecedente de la angustia duradera que da color a mi vida, que concreta en mí el aura neurótica que envuelve a toda la familia y que por fortuna o desgracia no ha llegado a resolverse nunca en la epilepsia o la locura. Todavía este mal borrego negro me persigue y siento que mis pasos tiemblan como los del troglodita perseguido por una bestia mitológica…

 

Escritor, editor, divulgador… La tele lo hizo famoso pero siempre fue un personaje, teatral y de la vida. Apasionado de la erudición, lo mismo sabía de pintores renacentistas que del Tour de Francia. De hecho, uno de sus microcuentos relata una etapa trágica, y mítica; ¿les dice algo el nombre de Tom Simpson? Tal vez sí, si lo relaciono con el Mont Ventoux:

 

Ciclismo

 

Se me rompió el corazón en la trepada al Monte Ventoux y pedaleo más allá de la meta ilusoria. Ahora pregunto desde lo eterno en el hombre: ¿cómo puedo emplear con ventaja los tres segundos que logré descontar a mi más inmediato perseguidor?

 

El eterno enamorado, culto y pueblerino a la vez, como a él le gustaba definirse, escribió otro cuento que refleja esa eterna lucha interna:

 

Cuento de horror

 

La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones.

 

Espero haberles abierto boca; por si quieren saber más, en un aniversario luctuoso había escrito sobre él: http://salamancartvaldia.es/not/99617/juan-jose-arreola-1918-2001-/

Juan José Arreola, es todo suyo.

 

@ignacio_martins

 

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