Lunes, 11 de noviembre de 2019

La intersexualidad, ¿qué es?

Vivimos en una sociedad que durante toda su historia ha entendido  la sexualidad humana solo de forma binaria, pues solo existen hombres XY y mujeres XX

Autor: Miguel Anza Merinero, activista por los Derechos Humanos

     Pero se sabe que, independientemente de la genética XY y XX, se pueden desarrollar las características sexuales primarias de forma “intermedia” entre los dos polos, así como las características sexuales secundarias que se desarrollan en la pubertad.  Estos fenómenos se toman normalmente como “anomalías” y son extirpadas o intervenidas quirúrgicamente antes de que el niño o niña sea capaz de decidir sobre su propio organismo, violando así los derechos del niño o niña.

     Kitty Anderson, lider intersexual de la organización LGBTI (Lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexules) nos explica cómo ella misma descubrió que era intersexual a los 13 años de edad y se quedó aterrada, así como su familia… Pero al nacer su primo y ver que también era intersexual la familia no pudo aguantar más la presión y no se mantuvo más en secreto, lo que fue un proceso sanador para toda la familia. Por supuesto no mostraba su secreto en la sociedad donde residía, pero al viajar a Australia si que se desinhibió y, a excepción de algunos comentarios raros, la gente lo entendía y respetaba. Es así como a la vuelta a Islandia pudo romper la barrera social y autodenominarse y reafirmarse intersexual, dándose cuenta de que muchas más personas eran intersexuales, pero por el estigma social nunca se pudo crear una comunidad hasta entonces.

    Por supuesto, hoy día las intervenciones quirúrgicas se llevan a cabo por medio del consentimiento  de los progenitores, pero la información que se les da a estos es la mayoría de veces escasa ya que en muchos casos obligarían al niño o niña a tener que tomar suplementos hormonales durante toda su vida, pues su sistema endocrino ha sido modificado.

     Por lo tanto, el trabajo de Kitty Anderson es suavizar la visión binaria sobre género que tenemos en  nuestras sociedades y que en la educación familiar y escolar nos inculcan a veces de formas brutales y forzadas. Como pudo experimentar Kitty y posteriormente ver en su primo, los moldes de la sociedad deben cambiar para adaptarse a una variedad sexual más alta y darles cabida para expresarse y juntarse. 

     En realidad no importa si un niño es intersexual o no, todos los niños y niñas merecen crecer en un mundo en el que se respeten sus derechos humanos. Ha habido una serie de novedades positivas al respecto, por ejemplo en Malta el año pasado se prohibió las cirugías de niños y niñas intersexuales basadas en motivos sociales. También en Colombia se ha decidido que las cirugías se sometan a procesos judiciales antes de realizarse. Así también la ONU ha anunciado una serie de recomendaciones a varios países para que dejen de realizar o medicar innecesariamente a los niños y niñas intersexuales.

     Sin embargo queda mucho por hacer ya que muchas veces la solución es más prevista por el lado de mejorar las técnicas de intervención quirúrgicas que por el lado de defender los derechos de estos niños y niñas; y esto nunca se podrá realizar si no hay un cambio en la percepción que tiene la sociedad sobre esta minoría y la percepción de ellos mismos en la sociedad. Si no ven en la sociedad un apoyo para poder expresarse, será muy difícil que salgan del círculo vicioso del miedo de los paradigmas sociales dominantes.