Domingo, 19 de agosto de 2018

Los grandes vacíos urbanos de Salamanca.

El solar del antiguo Bretón y Patio de Comedias. Siglos antes Teatro del Hospital.

Es muy posible que las decisiones que se adoptan en una administración vinculada al Partido Popular sin tener muy en cuenta el interés general, no sean actos de mala fe ni búsqueda de la salvaguardia de intereses privados y particulares a veces no muy confesables. Simplemente pueden ser consecuencia de su amplio y confesado desconocimiento de la realidad. Lo digo dado que la expresión “no lo sé” o similares llenan las declaraciones de cargos públicos relacionados con ese partido. En Rajoy es especialmente común, por ejemplo desconocía la existencia de un informe del Consejo de Estado aunque lo tuviera desde el mes de Octubre. Curioso, por cierto, que los informes de ese organismo público no sean publicables, salvo indiscreción de alguien.

Esto lo digo por introducir un tema sobre el que vengo dando pinceladas desde hace algún tiempo, los solares abandonados o vacíos que existen en nuestra ciudad. Bien es cierto que me he ajustado más al centro, son más visibles para todos incluidos quienes nos visitan, pero también los hay y muchos por la periferia de nuestra querida ciudad. Es muy posible que el equipo Popular gobernante desconozca esta realidad, seguramente en sus paseos (¿?) no los vean, y por tanto no saben.

Edificante vista urbana desde la Plaza de San Juan Bautista.

Aunque algunos sean tan notables como el que está junto a la Plaza de San Juan Bautista. Era uno de los pocos reductos de vivienda que podemos denominar popular, seguramente muy lejos de las demandas de comodidad que se realizan hoy en día y condenadas a desaparecer o transformarse radicalmente. En realidad una callejuela, Madre Bonifacia, que nos recordaba la Salamanca de antes. Ambientalmente parece que se pretendía conservar ese aspecto, en lo que se puede ver en la información urbanística municipal. Hace ya unos cuantos años se derribó todo, y… así se quedó. Mientras tanto se ha ido construyendo mucho, demasiado, cuando además la ciudad ha perdido población.

Vista desde la Ronda del Corpus. Indudablementes estamos muy necesitados de aparcamiento, quizás tengamos que recuperar la Plaza Mayor para esto.

En el Cordel de Merinas también se aparca mucho, y durante mucho tiempo. Desde luego no parece que sean residentes,… no  hay apenas.

El otro está en la zona del Cordel de Merinas, junto al Paseo Fluvial. Una zona también abandonada y en la que no se ha movido un dedo para integrarla en la ciudad, donde existe todavía alguna actividad “industrial”, junto a los terrenos de la Fundación Rodríguez Fabrés y el centro de investigación agrícola, cuyo uso no parece ser muy notable. No parece que nadie con capacidad de decisión tenga ninguna idea sobre qué hacer con todo este terreno, no necesariamente llenarlo de casas claro.

Dos vistas más del  vacio urbano, ya más que ruinoso, entre el Cordel de Merinas y el Paseo Fluvial. Puro aparcamiento, aunque de momento nos e atreven a entrar en los solares.

Insisto en que estos espacios, y otros (no me olvido del Bretón), han sobrevivido vacíos a una época en la cual la ciudad ha crecido desaforadamente, hace casi un año comparé las previsiones de los Planes Generales y la evolución de la población. Y, como ya he señalado más veces, no ha existido una política municipal tendente a recuperar todos esos vacíos antes de permitir que la ciudad se haga más grande. El crecimiento espacial cuando no se acompaña del aumento de la población, sino todo lo contrario, sólo encarece los costes de mantenimiento, que pagamos todos a través de los impuestos, y alarga innecesariamente las distancias para vivir y acceder a los servicios o al trabajo.

Ahora que parece que la rehabilitación, no solo de viviendas sino también de barrios y espacios urbanos, parece el futuro, a lo mejor a alguien se le ocurre que ha llegado el momento de aprovechar esos espacios, de llenar los vacíos. Puede ser con viviendas, que no parecen muy necesarias, de servicios públicos o de iniciativas para incrementar la actividad económica. Todavía quedan muchos salmantinos para pensar colectivamente antes de que seamos más insignificantes. Y malo ha de ser que entre todos no sepamos nada. Como pasa con los atropellos, que siguen, y siguen… y no parecen saber cómo acabar con esto.