Domingo, 19 de agosto de 2018

La culpa es siempre de los demás, no del mal uso y desmedido del coche

Por circunstancias, la pasada semana no pude acercarme a este espacio, pero no me resisto a tratar el tema que tenía pensado. La captura de imagen que encabeza este texto pertenece a la web race.es, del pasado 5 de Enero que todavía se puede ver. Este tipo de entidades centran parte de su actividad en la asistencia al conductor. Pero tienen otra función de grupo de presión muy favorable al uso del vehículo privado, sin plantear nunca si es desmedido. De compaginar su uso con los medios de transporte colectivo, nada. En realidad si no se usara el coche no tendrían ningún sentido, claro. Voy a plantear alguna cosa sobre la columna de la derecha.

Lo que más me llama la atención es su propuesta para combatir el crecimiento de fallecidos en la carretera (pacto urgente), el carné por puntos para los ciclistas. Demuestran una vez más que consideran que calles y carreteras son de los coches, y la culpa es de los demás. No observo una exigencia para acabar con el mal comportamiento en esas carreteras, como las velocidades inadecuadas sin tener presente la vía por la que se circula, o la falta de respeto a otros vehículos como la bicicleta. Incluso en otros casos piden aumentar las velocidades máximas, a pesar de haberse demostrado que rebajarlas reduce los accidentes. Tampoco hablan de acabar con las muertes prematuras por contaminación, 30.000 en España en 2013 según la Unión Europa, muy vinculadas al uso del vehículo privado.

La bici sigue siendo un vehículo, con una serie de características específicas como su facilidad de posesión, uso y no gasto de combustible por lo que no contaminan, que no parece gustarles. Supongo que si logran ese carné por puntos, luego lo pedirán para los peatones, máximos responsables de los males de nuestras calles. Aunque sean una abrumadora mayoría pero disfruten de un exiguo espacio en nuestro sistema viario.

Las carreteras secundarias es indudable que no son precisamente autopistas, y que todavía quedan algunas en un estado indigno (como la de Salamanca a Matilla de los Caños), pero su estado general ha mejorado más que notablemente en los últimos 30 años, aunque podamos discutir últimamente su mantenimiento. Claro que si la norma, o la señalización, ordenan una velocidad la obligación de todos es respetarla, porque responde a un motivo previamente estudiado técnicamente, y también podemos ver, los ojos sirven para eso, el estado de la carretera para adecuarnos a ella. Y si nos encontramos con una bici hemos de comportarnos de acuerdo con las normas y el sentido común. Una visita a la carretera entre Salamanca y Alba de Tormes a determinadas horas punta, es un buen ejemplo de lo mal que se puede llegar a conducir.

También se habla del envejecimiento del parque automovilístico. Es indudable que la técnica mejora la seguridad vial con rapidez, y que debe haber un límite de años para los vehículos. Pero tal y como se plantea parece más un canto al consumismo que de verdad una apuesta por lo anterior. Un buen y sensato mantenimiento del vehículo ayuda a mantener unos niveles de seguridad razonables, los ferrocarriles tienen unas vidas útiles elevadas. Menos mal que se acuerdan del impresentable uso del móvil conduciendo, aunque olvidan el gesto de fumar todavía presente.

Debajo de esa propuesta de Pacto hablan de su oferta gratuita para el uso del servicio de recursos de multas relacionado con las medidas para combatir la contaminación en Madrid. Este es su compromiso con los ciudadanos y el medio ambiente. Al parecer hay gente a la que el término PAR le induce a error, no sé si esto se refleja en los informe PISA de la educación. Y dentro de la M-30 tampoco parece muy claro, aunque esta vía sea perfectamente visible en cualquier mapa de la capital española, que la divide en espacios notoriamente diferentes. Y claro, el que usa un vehículo con matrícula impar dentro de ese espacio lo hace por error, y hay que ser benévolos. Lo de las muertes prematuras por contaminación es menos importante.