Viernes, 24 de mayo de 2019

Semana Santa todo el año ¿no querías caldo? pues toma tres tazas

Promocionar a la organización que se dedica a organizar la promoción de la Semana Santa

Si no me gustaba la oscuridad y la tristeza de la Semana Santa cuando solo duraba eso, una semana, más alguna que otra tarde en los meses anteriores, en la que resonaban monótonos y tétricos los tambores y las trompetas ensayando para los pasos, este año, que va a durar todo el invierno, estoy pensando en insonorizar mi casa y en dejar de leer los periódicos. Y a la plaza mayor no pienso acercarme hasta el 17 de abril por lo menos.

Resulta que la próxima primavera, la Junta de Semana Santa cumple 75 años. Y yo que me alegro. Y que cumplan muchos más, oiga, de corazón. Pero ¿qué tiene que ver una Junta de una asociación privada, en este caso religiosa, pero privada de todos modos, con el Ayuntamiento? ¿Por qué tiene que “implicarse de lleno” en todas las actividades que organice dicha Junta? ¿Es porque en Salamanca somos más papistas que el Papa, o es porque en los últimos años, a cuenta de los Ayuntamientos del cambio, se está poniendo de manifiesto que España en su totalidad es un país laico y que por lo tanto las instituciones públicas deben quedarse al margen de los eventos religiosos?

Me van a llamar malpensada, pero yo creo que es por esto último. Por ahondar en las diferencias, por querer sacar titulares en la prensa contra Ganemos Salamanca. Por sacar rédito político de los ritos anacrónicos y de la hipocresía (que no religiosidad), por parte de quienes van por la vida “a dios rogando y con el mazo dando”.

Aceptaría que promocionar la Semana Santa pueda tener su sentido desde un punto de vista tanto cultural como religioso, ya que no deja de ser una expresión de las tradiciones de esta ciudad, máxime en este caso, en que los gobernantes en el Ayuntamiento se “declaran” católicos apostólicos romanos. Pero promocionar a la organización que se dedica a organizar la promoción de la Semana Santa ¿a santo de qué?

Vamos, que me espera un invierno y una primavera deprimentes: no es la primera vez que escribo un artículo sobre el contrasentido de la alegría primaveral transmutada en luto y tristeza hasta que llega el lunes de aguas. Y encima este año cae tardísimo. ¡Qué largo se me va a hacer!