Martes, 20 de octubre de 2020

Pobres, me preocupan...

...estos individuos en toda la acepción de la palabra, que andan por la ciudad bote de spray en ristre guarreando las paredes, tal parece que no le funcionan bien las meninges o se le han descabalgado por el cerebelo para plantar en una fachada leyenda de tal guisa. Y se queda tan fresco el pobre gamberrete. Tengo para mí que necesita con urgencia una visita al doctor, porque no conforme con ensuciar, con nocturnidad, cobardía y provisto de capucha para que no se le vea la cara, insulta a todos los ciudadanos y nos amenaza con volver. No anda bien y me preocupa.
Pero es que hace unos días, en pleno centro de la ciudad,
un grupo de mozalbetes del mismo calibre o condición del autor de esta fotografía, aprovechando la noche y embozados también, valientes ellos, la emprendieron a guarrerías con toda puerta, trapa de comercio o espacio que le vino en gana, por lo que la gamberrada al ser en el casco histórico es mayor y el caletre a estos capirotes les funciona peor. Se hace necesario acabar con esta tropa, que no entren por unas puerta del juzgado y salgan por la otra, que paguen la correspondiente multa y que les den un mono y los utensilios necesarios para dejar la ciudad como los chorros del oro.
Me dicen que estos últimos capirotes fueron grabados por una cámara. A por ellos.