Lunes, 19 de agosto de 2019

Siniestros deseos

Sí, ya sé que los acontecimientos a los que hoy quiero referirme sucedieron la semana pasada pero, como ya manifesté en mi primera colaboración con este medio, para mi escribir es una especie de terapia, una manera de detener por unas horas algunos fotogramas de la rápida y densa película de la realidad, e intentar comprender algo de lo que sucede.

Cuidado con el hombre (o la mujer) que habla de poner las cosas en orden. Poner las cosas en orden siempre significa poner las cosas bajo su control”, advertía Diderot el influyente filósofo y enciclopedista de la Ilustración francesa. Susana Díaz, Presidenta de la Junta de Andalucía junto a grupo de “varones” e ilustres personalidades del PSOE quieren “poner en orden su casa” - desde luego están en su derecho ¡no faltaba más! - pero la pregunta que yo me hago es ¿por qué en este preciso momento si llevamos más de 10 meses con el “No es No”? ¿Qué hay detrás de toda esta movida?

Los últimos resultados obtenidos tanto en elecciones nacionales como autonómicas han sido desastrosos para el PSOE pero ¿es Pedro Sánchez el único responsable? Yo hay muchos más detrás de este clamoroso fracaso del que, hasta la fecha, es el principal partido de la oposición, por cierto, puesto que anhela un tal Pablo Iglesias desde que irrumpió en la política nacional ondeando y apoderándose de las reivindicaciones del 15M.

Los tiempos de indignación de aquel amplio movimiento social del 15M fueron seguidos por un generalizado e ilusionante ambiente que animaba a creer que el cambio era posible. Tras muchos años de camino democrático recorrido eran preciso adaptarse a los nuevos tiempos, pero por desgracia nos ha durado poco y de nuevo la indignación y el hartazgo de unos dirigentes anclados en el pasado, se expande como un reguero de pólvora. Los nuevos actores han envejecido rápidamente y la renovación que divisábamos se aleja de nuevo.

Espectáculos bochornosos se suceden día tras día y ese “animal político” que es Mariano Rajoy, al que alguien definió en su momento como el único ser sobre la tierra capaz de avanzar sin moverse, observa desde el burladero como las primeras espadas se pelean en el albero de la política sin dar un solo capotazo, sin manchar de arena sus manoletinas y consciente de que, si esto sigue así, para él serán las dos orejas, el rabo y la vuelta al ruedo.

¡Podre Pedro, su madrina Susana Díaz ahora le repudia. En aquel infausto 1 de Octubre de este mismo año, por querer ser fiel a lo que sus padres le enseñaron casi se ve obligado a colocar sacos terreros a las puertas del número 70 de la calle Ferraz para frenas las embestidas de aquellos que le aplaudieron cuando, por casi el 50% de los votos, se impuso a Eduardo Madina y sucedió a Alfredo Pérez Rubalcaba en la Secretaría General del PSOE. Pedro quería impulsar un nuevo estilo y recuperar la confianza y la participación activa de los socialistas de base y los votantes, pero esto era demasiado para el poder establecido y comenzaron los problemas internos a lo que se sumó el asalto al bipartidismo de dos nuevos grupos, Ciudadanos y sobre todo Podemos.  

¡Pobre Pedro! Perdiste tu ocasión de ser investido Presidente del Gobierno, una ocasión que difícilmente volverá, aunque en política cosas más raras se han visto porque la “nobleza” del PSOE ya no confía en ti y de su fracaso general te han convertido en chivo expiatorio.

Creo que estos momentos que vivimos hacen buenas las palabras del novelista y ensayista inglés Aldous Hxley: Los proyectos políticos no son religiones en las que deba creerse ciegamente, sólo por fe. Hay que auditarlos, vigilarlos, seguirlos de cerca porque están hechos por hombres corruptibles, que pueden equivocarse o aprovecharse de su posición. Cuantos más siniestros son los deseos de los políticos, más pomposas, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.