Miércoles, 2 de diciembre de 2020

Cuidadín

Cuando se producen disputas y desuniones empresariales, que han sido aprovechadas por los políticos, los únicos que pueden salir perdiendo son los empresarios y, al final, los ciudadanos.

Desde que la ignición entre Confaes, Aesco y Cámara de Comercio comenzó, sólo ha habido quien ha echado leña al fuego, quien ha utilizado en su provecho, o en su lucro, la discrepancia e incluso quien pretende obtener un beneficio político. Cuando he dicho esto ha habido quien ha mirado a los lados y no ha querido ver, pero también ha habido quien ha pensado que lo decía sólo por el PP  y, no, no sólo el PP está buscando rédito político en ello, miren ustedes a los lados y a buen seguro verán también ladillas incapaces e inconsistentes que intentan hacer su agosto en septiembre.

 Ha sido un conflicto al que hasta el momento presente no he querido hacer mención por respeto a los implicados, por considerar que las aguas deben de volver a su cauce y que mover el liquido sólo evita esa orientación, y por creer que la unión era, es, o debe de ser, no sólo posible, sino un objetivo por el que hemos de trabajar todos; pero, cuando ves que se usa a los empresarios, a los trabajadores y a los ciudadanos para zaherir al adversario o sacar un rédito político injusto, no queda otro remedio que denunciarlo.

Las ferias y fiestas de la ciudad son objeto de legítima crítica política y la discusión debe de resultar enriquecedora y útil para la optimización de la misma, pero no podemos cargarnos el beneficio económico que reporta a la ciudad haciendo un uso espurio de la misma. Criticar no sólo es lícito, sino beneficioso si dicha operación es realizada de forma constructiva, con responsabilidad y solvencia; pero, cuando se acude a las comisiones y no se han estudiado los datos facilitados, se afirman ocultaciones que no existen y que son fruto de la incompetencia del denunciante, es inaceptable, y cuando se perjudica a uno, o veinte, o cien empresarios para intentar meter el dedo en el ojo al adversario, es una canallada que delata el nivel moral de quien así actúa.

Promovamos la unión empresarial, comprometámonos con la ciudad y no con el color político, trabajemos, todos juntos, por salir del agujero en el que se intenta sumirnos y denunciemos la corrupción, la insolvencia, la falta de liderazgo, la incapacidad o la ruindad,  usando siempre la misma vara de medir.