Miércoles, 11 de diciembre de 2019

Don Erre que erre o el método de la fumata blanca

Nada nuevo bajo el sol. Finalizadas las vacaciones aún no tenemos gobierno y ya son muchos, demasiados meses. Otra vez cansinas reuniones, debates, viejas propuestas, “tú más”, “a mí nadie me da lecciones”, “no es no”, etc.; como en la canción de nuestro Julio más internacional: Todo sigue igual.

Ciudadanos, que hace unos meses pactó un acuerdo con el PSOE, ahora maniobra hacia la derecha y lo firma con el PP señalando que su contenido es muy similar al firmado con la izquierda moderada y que lo hace por responsabilidad de Estado. Unidos-Podemos sigue en su trece, no quiere ver delante al PP, ni a Ciudadanos, culpa a Pedro Sánchez y se autoexcluye de cualquier acuerdo continuista, claro está que también por responsabilidad de Estado. Los canarios mantienen su apoyo a Rajoy, que continúa, como Don erre que erre, con su muletilla de haber ganado las elecciones dos veces. Los nacionalistas procuran mantenerse al margen, inmaculados, porque este año tienen elecciones y no quieren que nada les salpique, ya sabemos todos lo peligroso que es que a uno le “arrimen” a la marejada, porque corres el riesgo de que se te lleve la marea, eso lo sabe bien el Señor Iglesias.

Pedro Sánchez, acuso a Rajoy de estar sólo con sus propuestas, pero ahora parece que es él y su partido los que están solos, más solos que la una. Nada a la derecha, nada en el centro y nada a la izquierda. Cuestionado desde dentro de su propio partido y acusado a coro por el resto de grupos de impedir que España tenga un gobierno. En estas circunstancias su futuro se presenta incierto, tendrá que dar muchas explicaciones haga lo que haga. En mi opinión sus machaconas negativas son un camino sin retorno, en lugar de abrir puertas las cierra a cal y canto, no son más que una huida hacia delante, o estrategia o postureo o ¡qué sé yo!

Podemos sigue con sus, en ocasiones, impresentables acusaciones a uno y otro lado, con un discurso agotado y cargante, y bajando en popularidad. Quiere apuntarse los éxitos del 15M, de Manuel Carmena y de Ada Colau, aunque ellas en cuanto tiene ocasión se desmarcan. Garzón de segundón, de invitado de piedra, de rara avis en riesgo de extinción.

Por todo ello me sumo a la propuesta que escuché hace unos días en la radio, perdónenme pero no recuerdo quién la hizo. Se trata de modificar el modelo para lograr acuerdos, adaptándolo al que se sigue en el Vaticano para la elección de Papa. Primero los diputados, todos, son encerrados en el edificio del Congreso y un “camarlengo” imparcial echa la llave. A sus señorías se les facilita alimento y bebida pero las cantidades se irán reduciendo cada día que no haya acuerdo. Por supuesto durante ese tiempo no cobran sus salarios ya que están en “paro”, ni más ni menos que cualquier ciudadano. Las puertas únicamente se abrirán cuando se divise la “fumata blanca”. Barato y efectivo.

La esperanza es lo último que se pierde, lo único que aún permanece en el fondo del jarrón que por curiosidad abrió Pandora permitiendo que de él escaparan todos los dones que Zeus le había regalado para su boda. Yo aún espero que sean escuchadas las palabras del escritor estadounidense Truman Capote: Una conversación es un dialogo, no un monólogo. Por eso hay tan pocas buenas conversaciones, debido a la escasez de personas inteligentes. Y en este país las hay pero ¿dónde están?