Martes, 20 de octubre de 2020

Se buscan líderes políticos

Joseph Stiglitz, premio nobel de economía, ha señalado cuatro razones por las cuales los países europeos han entrado en crisis. Por ello, recuerda que merece la pena prestar atención a los errores para no volver a repetirlos. Para empezar, el primero, fue la enorme influencia de Alemania en las decisiones que ha  desarrollado la política europea, y añade que Alemania, en concreto su canciller Angela Merkel, era capaz de imponer su criterio al resto de los estados miembros de la Unión Europea, ante la falta de primeros ministros que le llevaran la contraria a sus instrucciones. El segundo factor se debe a que este crecimiento de Alemania, que la situaba como la locomotora de la UE, se debía fundamentalmente a que vivía del desastre de los demás. En una suerte de  “autofagia” económica, es decir, extrayendo ventajas de sus socios más débiles que, por comparación, la colocaban en una situación favorable para su liderazgo. La tercera causa se debe a la máxima desigualdad entre países, una desigualdad que lejos de poner a los responsables europeos a trabajar para subsanarla, se volcaron en aprovecharla. Por estos motivos, mientras Grecia experimentaba una recesión equivalente en gravedad a la Gran Recesión americana de 1930, otros estados parecían ricos a su lado. 

Pero curiosamente España, añade Stiglitz, tenía una deuda más baja que el PIB antes de la crisis, por lo cual si hay que buscar culpables se debería apuntar no sólo a la crisis, sino a la forma de gestionarla. Pero lo que más me llama la atención es su cuarta explicación del desastre: se necesita que Europa cuente con líderes de talla. Es decir, hombres y mujeres capaces de entender la economía no sólo desde el punto de vista del mercado, sino tomando en cuenta los factores sociales para el  estado de bienestar y que los derechos no queden en un segundo lugar. Stiglitz insiste en que hacen falta líderes políticos capaces de imaginar mejores políticas y a largo plazo, no sólo con la inmediatez de los datos de la bolsa, o de los tipo de interés del Banco Central Europeo. Líderes que emprendan reformas estructurales orientadas al crecimiento y empleo, porque de lo contrario aumenta la desigualdad entre las clases sociales. Todos los libros de Stiglitz, escritos para ser entendidos, avisan de la consecuencia de no contar con cabezas preparadas para llevar el timón de un país, porque sus decisiones afectan a la vida diaria de todos. Por estas razones, en nuestro país sin gobierno, donde se hacen pactos que tienen pocas probabilidades de hacerse realidad, pensar en líderes solventes nos hace sentir más huérfanos, políticamente hablando. Ya han pasado más de 300 días sin gobierno lo que demuestra que los líderes de los partidos políticos, no nos tratan como ciudadanos, sino como votantes para calcular, con nuestros votos, qué números de escaños alcanzarán.  Parecen buscar sólo su éxito particular, o mantenerse en el poder. Justo lo que les inhabilita para abordar lo que Stiglitz recomienda: personas capaces de pensar por encima de ellos mismos.