Lunes, 9 de diciembre de 2019

Si esto es democracia que venga Platón y lo vea

Leo y escucho estos días opiniones de algunos políticos, que me hacen pensar que su estupidez, o su cinismo, no tienen límites. No sé si es para impresionar, si es simplemente una pose, o si es que, con el paso del tiempo, les van mermando sus facultades, cosa harto difícil. Veo tan mermadas sus entendederas, que pienso si no será producto de los calores del verano. También existe la posibilidad de que sea mi capacidad la que esté mermando y que todo cuanto dicen y hacen sea de una lógica y sensatez aplastante, para cuyo entendimiento yo no esté capacitado. Lo malo es que lo mismo que me pasa a mí le pasa a muchos ciudadanos con los que hablo, lo que me hace pensar, que tal vez, no sea mía toda la culpa.

Por ejemplo, no alcanzo a entender la reacción de algunos políticos ante la sentencia que impide presentarse a las elecciones vascas a un individuo que ha sido juzgado y condenado por pertenencia a organización terrorista y que además está inhabilitado para ocupar cargo público. Una sentencia, que ha venido a ratificar lo que, hasta nuestros menguados políticos y el propio interesado, ya sabían. No alcanzo a comprender como se puede decir que esa decisión va en contra de la democracia y que son los vascos y las vascas quienes deben decidir ¿Y la justicia? ¿La justicia no cuenta para nada en la democracia que piensan estos políticos? En más de una ocasión les hemos oído decir que las leyes se las pasan por el “arco del triunfo” que una ley que a ellos no les vaya bien no la cumplirán. ¿Es ese su sentido de la democracia? Además se da la paradoja de que esos mismos que apoyan el que un terrorista puedan presentarse a las elecciones para ocupar el más alto cargo político de una comunidad autónoma, son los mismos que ponen el grito en el cielo porque haya diputados, o senadores, o alcaldes… que sigan ocupando sus puestos estando imputados. Es decir, que puede que tengan que ver con algo delictivo, pero que ni siquiera han sido juzgados y mucho menos condenados.

No quiero decir con esto que los imputados puedan seguir ejerciendo sus cargos, ni mucho menos. Creo que el político, el político de verdad, no este sucedáneo que tenemos que sufrir, ha de ser, primero, lo suficientemente honesto como para no involucrarse en asuntos de corrupción y luego, si por la circunstancia que sea, se ve implicado, ha de dimitir y cargar con las responsabilidades a las que la Ley le condene.

Por todas estas cosas y muchas más, es por lo que uno empieza a dudar de si realmente la democracia es el menos malo de los sistemas. Al menos esta democracia. Tal vez fuera conveniente que cada político definiera de una forma clara y directa que es lo que entiende por democracia, porque puede darse el caso, a mí no me extrañaría nada, de que haya tantas democracias como políticos. Lo que explicaría el que no se pongan de acuerdo en casi nada y que todos reprochen a todos, todo.

Tal vez estén refiriéndose a cosas distintas, cuando piensan que hablan de la misma cosa. Y así es muy difícil ponerse de acuerdo.