Negociar sin desmayo

Aquí no estábamos acostumbrados. Si preguntabas a la gente, identificaban la política con las decisiones del  Gobierno, tras haber ganado las elecciones, por mayoría absoluta o próxima a ella. Pero todo ha cambiado. Por primera vez desde 1977, el Gobierno nacido de las urnas va a ser un Gobierno débil que alcanzará el poder merced a pactos importantes y significativos. Y en las dos elecciones que hemos vivido (¿habrá unas terceras?) el partido determinante ha sido Ciudadanos, que en número de votos es el cuarto del país, tras PP, PSOE y Podemos. Es lo propio de los partidos de centro, ha ocurrido muchas veces en los países que nos rodean, casi siempre ha sido un partido liberal el que ha completado el Gobierno en Alemania, Reino Unido y varios países nórdicos. Allí lo tienen claro: son democracias parlamentarias, como la nuestra, y los resultados electorales obligan muchas veces a esos acuerdos. Se da por supuesto  que son necesarios y no se les hacen ascos, como ocurre en este momento en Alemania con el Gobierno de coalición entre la democracia cristiana y la socialdemocracia: nadie habla de traiciones, son más inteligentes que eso.

El PSOE, tras las elecciones de diciembre, pactó con Ciudadanos, a la espera de la abstención de PP o Podemos, pero ambos votaron negativamente la investidura y se frustró la posibilidad. Fue el error garrafal de Podemos el que impidió un Gobierno de centro izquierda, su ambición los cegó y tardará mucho tiempo en que vuelva a reproducirse una situación igual, además de la desconfianza eterna entre ambos partidos. Cuando veo a políticos podemitas  mostrando su extrañeza por esta situación, comprendo una vez más que la política es cosa de experiencia, de saber ceder a tiempo, y lo que hicieron Iglesias y los suyos fue un descomunal fiasco que algún día reconocerán.

Ahora es el PP el que está negociando con Ciudadanos y parece que está al caer el acuerdo, que no garantiza la investidura, pues faltan 7 votos para la mayoría absoluta, y el PSOE no está dispuesto a abstenerse (igual que hizo el PP en la investidura anterior, y nadie se rasgó las vestiduras por este hecho, o ¿es que dependiendo del protagonista  opinamos de distinta manera?).Pese a ello, Ciudadanos no ceja en la negociación, pues tiene claro que lo que le justificará ante sus votantes es sacar buenas tajadas en sus grandes ofertas electorales: justicia, trabajo, educación. En el fondo Ciudadanos quiere ofrecer un acuerdo muy similar al que alcanzó con el PSOE y sus 100 medidas: si es así, podrá Rivera echar en cara a Sánchez que no lo apoye cuando intentó gobernar con un programa similar.

Pero debajo de todo ello, el ciudadano, que mira con escepticismo todo lo que ocurre ante sus ojos, no deja de preguntarse si alguna vez los políticos de este país se parecerán a los europeos y tomarán en cuenta antes los intereses nacionales que los partidarios. No están quedando demasiado bien y la brecha entre el pueblo y sus políticos cada vez es mayor. Me preocupa la situación, a ellos no lo sé.

Marta FERREIRA