Sábado, 21 de septiembre de 2019

¡Largo me lo fiáis… ¡

“En 2045 la muerte será opcional” y para entonces el envejecimiento “será una enfermedad curable”. Lo dice y asevera el Ingeniero y Profesor fundador de la Singularity University en Silicón Valley, José Luís Cordeiro.

También dice: “Ahora ganamos tiempo con cuerpos que envejecen; pero afirma que llegará un día en que se “podrá detener el envejecimiento”.

Puede que esto que dice sea cierto, pero…  ¿Merece la pena? Y aseguro, que es una pregunta sin mala intención. Ya que a mis 82 años de edad, tengo que decir convencido, “que largo me lo  fiáis… y sinceramente, no llegaré al evento. Ahora mis satisfacciones son otras y más de “andar por casa”, por ejemplo: Poder ir a comer, conduciendo yo mi coche, a Casa Pavón de Béjar y que sin pedir la comanda, me sirvan de primero: ¡Un calderillo de la zona, seguido de unas gambas ligeramente picantes, después un cabrito al ajillo secular, con patatas fritas, pimientos de Padrón. Y de postre un orujo de hierbas”... Cosas normales y concretas.

En este momento, mi diablillo bueno, me dice por el oído izquierdo, por el que oigo mejor: “Reflexiona…  no seas egoísta, tienes que pensar en los que vienen detrás de ti que tienen derecho a tener una larga vida. Le respondo: ¿Y me puedes asegurar que esa vida merecerá la pena vivirla? Ante mi ataque, veo que titubea y tartamudea; cosa que aprovecho para “machacarle”…

Es que he leído a otro científico que también asevera que: “La desaparición de especies cruza el umbral crítico en casi el 60/% del territorio terrestre”… Y, continua: “Los seres vivos están acorralados, la nefasta actividad humana está haciendo desaparecer especies a un ritmo inaguantable. Cerca del 80/% de los bosques originarios de la Tierra que cubrían hace 8000 años la tierra, han sido talados y numerosas especies están amenazadas de extinción… Ahora le iba a preguntar a mi diablillo bueno otra vez: ¿Merece la pena vivir en esa desolación que se vaticina? Pero no puedo…se ha marchado.

Y, lo siento. Ya que no me ha dado tiempo a contarle que: “Otro científico asevera que llegará un día en que un ser humano; no será capaz de distinguir entre, si habla con otro igual, o con una forma de inteligencia artificial”.

No toméis a mal estas aseveraciones en REFLEXIONES EN VOZ BAJA… Os deseo lo mejor para los que tengáis la suerte de llegar a esas fechas en que el “envejecimiento sea una enfermedad curable”. Si es así, os pido por favor, que vayáis A Casa Pavón de Béjar y pedir, en mi nombre, cabrito al ajillo con pimientos de Padrón y patatas fritas… ¡Está estupendo!

Anselmo SANTOS

Contador de historias humanas