Lunes, 16 de septiembre de 2019

Las vacaciones estivales, tiempo de lecturas pendientes

A pesar de las fiestas que nos acaparan en estos días en la provincia, muchos disponen de más tiempo para acercarse a un buen libro

La lectura suele incrementarse en verano, gracias a las vacaciones

Aunque sea lo más parecido a un tópico, el verano es un buen tiempo para leer aquellos libros que en el momento de su salida quedaron pendientes o llegaron tarde a esos momentos en que la información mantiene la tensión antes del relajo vacacional. Nada mejor que un buen libro para pasar la canícula. He aquí algunas sugerencias, entre las muchas susceptibles de aparecer en un catálogo de buenas propuestas que harían la lista interminable. Si se animan, ¡que los disfruten!

Las replicantes’ Cristina Peri Rossi

Del amor. Del deseo. Del sexo. De la ausencia. De eso trata y de eso hay en el último poemario que Cristina Peri Rossi ha dado a la imprenta. Después de los relatos de ‘Habitaciones privadas’ y de esa larga conversación vital interrumpida que mantuvo con Cortázar –reflejada en ‘Julio Cortázar y Cris’, también como éste aparecido en la editorial palentina Cálamo– la poesía se abre paso y con ella el amor y sus demonios. Y sus placeres. «El verdadero límite es la muerte» dice uno de los versos del poema con el que abre el libro. Y hasta ese límite el amor nos mueve, nos eleva y nos hunde, nos visita sin ser llamado, nos deja cuando más lo deseamos. «Fui tu Sherezade/ y en amaneceres rojos de deseo/ salvé el amor solo para que tú lo despeñaras/ por el precipicio de la fugacidad/ mi sultana/ y yo aprendiera a vivir sola/ en la barca de las palabras/ que mecen mi soledad»). Peri Rossi ha trenzado en ‘Las replicantes’ exquisitos poemas discursivos que, en ocasiones, adquieren tonalidades de bolero. Poemas íntimos, experimentados en la intimidad de la casa o en habitaciones de un hotel concreto, en una concreta localidad junto al mar, en un día concreto de su historia reciente. Intimidad en la que apenas se cuela –no hay sitio– el eco lejano del noticiario, el ruido de los coches de la avenida, también reconocible, de la ciudad que acogió el exilio de la escritora uruguayo­española, hace ya tanto... Intimidad en camas conocidas o soledad en camas de hospital, pues la enfermedad también es parte de la vida.

La poesía de Peri Rossi tiene esa extraña habilidad para combinar el lenguaje cotidiano con poderosas imágenes que marcan la distancia entre lo banal y lo sublime, entre la rutina y los abismos. («Tú me dueles de lo antiguo/ con un dolor cautivo/ sin morfina/ sin remedio/ dolor que se expande/ en células malignas/ aburridas de sufrir»). Poemas que habla del dolor sin tremendismos con sabia aceptación, con equilibrio. Como esas barcas blancas que mece el mar de Calella en una tarde de verano, así el lector será mecido por sus versos.

‘Ensayos II. Ensayos Literarios’ Carmen Martín Gaite

El ensayo fue, para una escritora de imaginación entrenada y oído atento a lo que ocurría a su alrededor como Carmen Martín Gaite, un género que llegó a su vida en un momento de alejamiento de la novela... y llegó para quedarse. Galaxia Gutenberg sigue adelante con la edición de las obras completas de la escritora salmantina fallecida en el año 2000. Después del primer volumen de ‘Ensayos’, que hizo el número cuatro de la serie, llega este ‘Ensayos II’, compuesto por piezas sobre literatura, en su mayoría breves, y los artículos que durante una larga etapa de su vida publicó en ‘Diario 16’ (una columna semanal) y en diversas revistas. El libro se abre con una obra fundamental para entender a la Martín Gaite articulista y crítica literaria: ‘La búsqueda de interlocutor’, un libro que ha visto varias ediciones desde la primera, en 1975 y la definitiva en el mismo año de su muerte. El libro es interesante por dos razones principales: la primera que fue ella misma la que recopiló los artículos que en él se incluyen, son, por tanto, los que ella eligió para que tuvieran una vida más larga que la propia de un medio de comunicación. Y la segunda, que esa ‘búsqueda de interlocutor’ define y marca toda su vida de escritora. Su trayectoria literaria no fue sino esa incesante búsqueda. Los artículos le permitían que esa ‘conversación’ que mantuvo con sus lectores tuviera una impronta más cercana, más inmediata. No se puede decir que se conoce a Carmen Martín Gaite como escritora si no se tiene en cuenta su faceta de ensayista y crítica literaria. Aunque ella siempre huyó de la etiqueta de ‘crítica’ y no se consideraba otra cosa que una lectora atenta, lo cierto es que sus opiniones, siempre respetuosas con las obras de los demás, son una muestra de su lucidez y al mismo tiempo una fuente de información sobre los autores que abordaba. Una lectura muy recomendable.

‘Exploradores y viajeros por África’Edición a cargo de Eduardo Riestra

«África simboliza como ningún otro continente los sueños de la infancia, la evocación de la aventura, el temor y la atracción del peligro». Son palabras del editor Eduardo Riestra, de cuya pasión por la literatura de viajes, por un lado, y por África, de otro, da cuenta el interesante catálogo de su sello, Ediciones del Viento. Después de publicar algunos de las mejoras obras del género, descubrirnos las incursiones de exploradores y viajeros de los siglos XVIII y XIX e invitar a su catálogo a algunos de los escritores de viajes más leídos del XX, Riestra ha unido sus dos pasiones en este ‘Exploradores y viajeros por África’ que reúne textos imprescindibles sobre el continente africano. Una lectura apasionante, una guía de lecturas y un prólogo para ahondar en los libros propuestos. Todo esto es una obra que se inicia con un capítulo de la ‘Historia de Etiopía’, que escribió el jesuita Pedro Páez Jaramillo en el siglo XVI y concluye con un amplio fragmento de los ‘Cuadernos africanos’ de Alfonso Armada.

Entre medias, el escocés James Bruce (1730-1794) y sus ‘Viajes para el descubrimiento de las Fuentes del Nilo’, las ‘Cartas Abisinias’ de Rimbaud o un capítulo de ‘Memorias de África’, De Karen Blixen. Aparecen también pioneras como Osa Johnson, Beryl Markham, Mary Kingsley o Sheila McDonald y no faltan en este recorrido los testimonios de Roger Casement (‘La tragedia del Congo’), Evelyn Waugh (’Gente remota’) o Gerald Durrell, de quien se han elegido los últimos días de su expedición zoológica al Camerún que se recogen en su primer libro, ‘El arca sobrecargada’. Entre los españoles, José Mas y el periodista y excelente fotógrafo Enrique Meneses. Excelente catálogo para adentrarse en la sabana sin moverse del sofá.

'Letras viajeras’ Manuel Rico

También viajero es el libro que propone Gadir para este verano. El periodista y escritor Manuel Rico recopila en él artículos que aparecieron en su blog inserto en una revista de viajes online (Eco-Viajes.com) y que nos llevan desde los paisajes del Moncayo que describiera Bécquer, al León de Antonio Gamoneda descrito desde la impresión que le produjera la lectura de las memorias del poeta en ‘Un armario lleno de sombra’.

Hay algo que este libro comparte con el anterior de esta lista: es valioso por la lectura de estas piezas en las que la reseña de la mirada de ilustres viajeros por paisajes distantes y diversos está acompañada por la mirada del escritor que es Manuel Rico, su propia experiencia de esos lugares, pero lo es es también por ser una invitación a adentrarnos en los libros que recorre, en descubrirlos o revisitarlos, ya que por sus páginas andan (literalmente) el Cela del ‘Viaje a la Alcarria’, el Azorín que visita Riofrío de Ávila, el Dionisio Ridruejo que pasea por Pedraza o el Richard Ford que nos lleva a la Cantabria del siglo XIX. Se podría decir, tomando las palabras del propio Rico, que es un «libro paseante». Así califica a uno de los ejemplos que jalonan sus ‘Letras viajeras’: ‘Lisboa. Diario de a bordo’, de José Cardoso Pires.

Rico le dedica un hermoso comentario pues encuentra en sus páginas no la Lisboa turística sino la misma que hicieron suya Fernando Pessoa o Lobo Antunes. El libro supone también un reencuentro con autores que han hecho del viaje uno de sus principales argumentos como Cees Noteboom, Guerra Garrido, Ramón Carnicer o Julio Llamazares y nos devuelve hechos olvidados o desconocidos como el viaje que en 1862 Hans Christian Andersen hizo a Cádiz y Granada.

‘Cartas a Hawthorne’ Herman Melville

Una de esas joyitas a las que nos tiene acostumbrados La Uña Rota. El diminutivo no guarda relación con la valoración del libro sino con su tamaño, pues es de esas esencias que se guardan en pequeños frascos. Contiene las cartas que el autor de ‘Moby Dick’ escribió a otro grande de la literatura norteamericana, Nathanael Hawthorne, autor de la célebre novela ‘La letra escarlata’.

Melville y Hawthorne mantuvieron una breve pero importante, para ambos, amistad. La decena de cartas de su correspondencia que se conservan fueron escritas por Melville a Hawthorne (de éste a Melville solo se conserva una, que también aparece en el prólogo del libro, y escasamente interesante pues aborda solo asuntos prácticos) y son un testimonio muy relevante si se tiene en cuenta que del autor de ‘Bartleby, el escribiente’ apenas existen fuentes directas: solo se conservan 300 cartas y ningún diario. Precisamente por ello son especialmente importantes las tres misivas que se conocen como las ‘cartas Ágatha’, que se traducen por primera vez en este libro al castellano, y en las que Melville refería a su amigo una historia real que a su juicio debería ser llevada a la literatura de la mano de Hawthorne. Lo importante de estas cartas es que en ellas Melville no solo le refiere la historia a su amigo sino que incluso le detalla cómo podría ser la estructura del relato. Como afirma, Carlos Bueno Vera, traductor de la correspondencia, en el prólogo del libro, estas tres últimas cartas son «un documento excepcional en lo relativo a la manera en que Melville aborda la creación literaria» y en el caso de que Hawthorne hubiera aceptado escribir la historia, «le habría bastando con seguir las pautas que, con todo detalle, describe Melville en sus cartas, ni siquiera habría tenido necesidad de idear una estructura».

Hawthorne no recogió el guante, pero el empeño de Melville ha quedado como una de las escasas pistas para conocer su forma de trabajo y su pensamiento acerca de la forma literaria adosada a un tema, asunto que fue objeto de largo debate a lo largo del siglo XIX. Para seguidores de Melville y empedernidos buscadores de correspondencias.

‘Nada crece a la luz de la luna’ Torborg Nedreaas

Y ahora una novela. Torborg Nedreaas (Bergen, 1906-Nesodden, 1987) es una escritora noruega apenas conocida en España donde no se habían traducido sus obras. El sello Errata Naturae ha venido a enmendar esta situación incorporando a su catálogo la que quizá sea su novela más conocida, ‘Nada crece a la luz de la luna’. Feminista convencida, su defensa de los derechos de las mujeres tanto en sus obras de creación como de ensayo le valieron la etiqueta de ‘la Simone de Beauvoir noruega’. Estamos ante un duro relato acerca del amor obsesivo y la devastación que conlleva a quien lo padece, en este caso la narradora de la historia, una mujer terriblemente sola que una noche acaba en casa de un desconocido a quien ofrece su cuerpo o su historia. El hombre, intrigado por esa mujer que acaba de encontrar en la estación de una ciudad cualquiera, elige la historia y ella la despliega con extremada frialdad, sin paños calientes, sin ahorrar a ese desconocido que se ha prestado a escucharla ninguna arista de su dolor. El que le causa un amor mal correspondido pero del que no puede desengancharse.

Lúcida y contundente, la escritura de Nedreaas revela una autora de gran cultura y dominio de las palabras. «Encontré el chaleco y hundí mi cara en él sintiendo el familiar olor de una persona que ha echado raíces en tu mente». Unas raíces que al no poder ser estirpadas invaden cualquier terreno antes fértil. El relato de Nedreaas avanza en la noche recuperando recuerdos e imágenes mientras apenas algún ruido de la calle y las primeras luces del amanecer se cuelan en la estancia que acoge a la pareja. La obra fue llevada al cine y al teatro y está considerada uno de los clásicos modernos de la literatura noruega.

‘Una historia de Nueva York’ Washington Irving

Washington Irving, (Nueva York, 1783-Sunnyside, 1859) diplomático, empresario, viajero romántico y escritor de éxito en su tiempo, permanece en el imaginario español como el autor de los célebres ‘Cuentos de la Alhambra’, un libro de relatos inspirado en su periplo por tierras granadinas y sevillanas. Es autor también de otros cuentos famosos como ‘La leyenda de Sleepy Hollow’, que encandiló a Tim Burton, o ‘Rip van Winkle’. Pero la obra que alcanzó popularidad en su época fue una que hasta pasados los años no se descubrió como suya, ‘Una historia de Nueva York’, que ahora rescata la editorial Nórdica. En la primera década del siglo XIX, Irving inventó un personaje de nombre Driedrich Knickerbocker, que se había hospedado presuntamente en un hotel de la calle Mulberry de la gran manzana y desapareció sin dejar más rastro que un par de alforjas con decenas de cuartillas manuscritas dentro. Escritos que los dueños del hotel vendieron para su publicación con el objeto de saldar la deuda que les había dejado el misterioso personaje.

Lo que no supieron durante décadas los lectores de esta hilarante historia es que detrás del estilo satírico, del lenguaje coloquial, del costumbrismo pionero que rezumaban sus páginas estaba Washington Irving, cuyo retrato de la ciudad que le vio nacer desde los tiempos de sus primeros habitantes, los pioneros holandeses que la nombraron Nueva Amsterdam, inauguró una corriente literaria que luego siguieron autores como Mark Twain o Hemingway. Una lectura especialmente recomendada para quienes quieran sonreír con la inteligente ironía que rezuman sus páginas.

Fuente El Norte de Castilla