Martes, 27 de octubre de 2020

Los que amargan la vida en el trabajo

Según una encuesta nacional sobre la percepción de los asalariados sobre lo que más valoran de su trabajo, nos encontramos con datos muy sugerentes. Para empezar, la satisfacción laboral no se mide sólo por la seguridad que el trabajador tiene sobre su grado de conocimiento sobre su oficio, es decir, por su cualificación, sino que lo que genera más satisfacción depende directamente de contar con unas relaciones laborales que le hagan a uno la vida fácil.

[Img #563631]Si nos fijamos en los resultados de Castilla y León, un 64% declaran que si tuvieran que elegir entre un buen ambiente de trabajo y una subida de salario, no tienen dudas, optarían por el primer supuesto. Para que luego digan que el dinero es lo primero. Y no es de extrañar, porque al comenzar a diario la jornada laboral, a nadie se le escapa que siempre es mejor que ésta comience con una buena disposición, mejor que renegando. De hecho las relaciones laborales son capitales, así como tener un jefe o una jefa que esté dispuesto a escuchar lo que le dicen sus empleados con la intención de mejorar la producción o la cuenta de resultados, mientras que, si la jerarquía es prepotente, esto es un gran problema y provoca una gran insatisfacción laboral. Por lo tanto, contar con la complicidad de los compañeros de trabajo, buenas relaciones son fundamentales para puntuar qué tipo de satisfacción se verifica en el trabajo. Esto sin olvidar que, una vida laboral extensa, siempre cuenta en su haber con experiencias negativas a este respecto. Por lo tanto, es hora de hacerse algunas preguntas ¿Cómo se define un buen clima laboral? ¿De quién depende que todo vaya sobre ruedas?

De la propia cultura interna de la empresa, o de la administración pública, que en Salamanca bien sabemos constituye la mayoría del sector que capitaliza todo el empleo de la ciudad. Un clima laboral depende tanto de la jerarquía como de los compañeros y compañeras, sin embargo, el tener personas que dirigen las organizaciones con menos talento del que deberían no es una sorpresa, más bien la sorpresa es la contraria, tener un jefe o una jefa que esté cualificada y que disponga de capacidad de diálogo con la plantilla a su cargo. Lo que supone una permanente lucha de titanes es enfrentarse día a día a personas tóxicas que se definen por varias características: primero estar permanentemente midiéndose entre unos y otros, especialmente buscando aquellos defectos de los demás para subirse en sus hombros. Otros compañeros se caractericen por ejercer el rol de vigilantes de los demás, como si fueran jefes en funciones y disfrutan observando cualquier desliz de los demás para echárselos en cara. Su trabajo consiste en ocuparse de lo qué hacen otros. A pesar de todo ello, un 73% de los Castellanos Leoneses están contentos con su profesión y satisfechos con su trabajo. Claro está, esta afirmación, hoy en día, depende del poder disfrutar del privilegio de tener un trabajo, que ya en sí mismo supone la principal satisfacción.