Jueves, 22 de agosto de 2019

Lo viejo sigue ganando

Nos presentaron las elecciones generales como el combate entre la vieja y la nueva política; nos aseguraron y nos sigue asegurando que a partir de estas elecciones nada iba a ser igual, que comenzaba una nueva era de participación y democracia real.

Y no se trataba sólo de la irrupción en el Parlamento de nuevas fuerzas políticas; todos los partidos, los nuevos y los viejos, prometieron superar las caducas formas de afrontar los asuntos públicos y actuar de forma transparente y con la continua participación de la ciudadanía.

                        Espero equivocarme, pero no consigo percibir ningún cambio real, no veo el nacimiento de lo nuevo sobre las cenizas de lo viejo.

                        Ciudadanos, uno de los supuestos protagonistas del cambio, se retrata en cada una de sus decisiones, capaz de apuntarse a cualquier pacto sin contenido programático de ningún tipo (ventajas de carecer de programa, cualquier vale), y de sostener gobiernos absolutamente impresentables (como está ocurriendo con el Ayuntamiento de Salamanca, en el que después de considerar que el alcalde debe asumir responsabilidades por casos como el del Corte Inglés o el Hotel Corona, se convierte en cómplice al no utilizar sus votos para que esas responsabilidades sean reales).

                        Podemos traiciona una y otra vez su origen participativo y asambleario. Su verdadero funcionamiento es posiblemente el más cerrado y antidemocrático de todos; en un momento como éste, en el que sus círculos y la ciudadanía que les ha dado su voto deberían estar hirviendo de actividad, de propuestas, de participación, lo único que ofrecen es negociaciones secretas, divismo y purgas internas. Ya está consiguiendo que se descuelguen los que sí llevan tiempo demostrando su compromiso real, como Ada Colau o Compromis.

                        ¿Qué decir del Partido Popular?. Al mismo tiempo que aseguran haber entendido el mensaje de la ciudadanía siguen encubriendo a sus múltiples corruptos, blindan a personajes como Rita Barberá y se hunden en su propia podredumbre.

                        [Img #559598]Finalmente el Partido Socialista nos regala una lección de intrigas palaciegas, con sus enfrentamientos cainitas y con unos dirigentes dispuestos a destrozarse con tal de mantener sus prebendas. Mientras tanto personajes que proceden de sus tiempos más podridos y corruptos, como el ínclito Fernando Pablos, hace declaraciones volviendo a resucitar la insidia de “la pinza”, uno de los más vergonzosos inventos de la maquina guerrista, o se presta al juego miserable de un “medio de comunicación” que en lugar de informar utiliza su plataforma para atentar contra la dignidad de personas tan íntegras como Virginia Carrera, vertiendo a sabiendas mentiras, insidias e insinuaciones, de la forma más rastrera posible.

                        El resultado de todo esto es que en un momento político que podría ser apasionante la ciudadanía ha vuelto a dejar de participar, ve el espectáculo como algo ajeno y se resigna a que lo que venga será más de lo mismo. Acabado el momento de las promesas, ya se vuelve a apelar al poder real del dinero y los mercados, a las amenazas apocalípticas y a sacar a relucir espantajos y fantasmas para tenernos permanentemente acojonados.

                        Y por si no nos hemos enterado todavía, nos recuerdan lo que vale de verdad la democracia y la libertad de expresión utilizando a unos jueces que olvidan su obligación de defender los derechos ciudadanos y que se prestan a meter en prisión a unos pobres titiriteros que no han cometido delito alguno, mientras los corruptos, los pederastas, los que mantienen a sus pueblos en la miseria, no solo están en libertad sino que se exhiben y se pavonean impúdicamente.

                        Mientras tanto, ya saben ustedes, mejor no protesten porque todo podría ir mucho peor.