Viernes, 22 de noviembre de 2019

De espaldas

Así es como está entrando Rajoy al Congreso de los Diputados. Como si se tratara de un rito supersticioso al entrar en el Casino. De suerte debe tratar el asunto. Y parece que está dando resultado. Mal, mal no le va. Su estrategia está desconcertando al personal.

[Img #550778]Sabedor de que tiene un fuerte poder de bloqueo en el Senado y que tiene una mayoría suficiente en el Congreso, se ha enrocado y no le mueve ni Dios. Tiene a su disposición la posibilidad de provocar una moción de censura a lo largo de esta legislatura, incluso con el apoyo de Podemos si éstos no acceden al poder como demandan al Pedro Sánchez. Éste debe hacer por quedarse todo lo posible, sólo le queda trabajar en el Congreso o buscarse otro trabajo. El Rey ha tomado la decisión más floja porque los propios partidos le han dejado apartado. La parálisis del Monarca, al que el ejemplo de los pactos de la Moncloa aún le pillaban tirando de chupete, ha sido aprovechada por los oportunistas. Mejor hubiera ido si se hubiera ganado un poco el sueldo, total, si erraba, pocos le iban a culpar. La necesidad de arreglar la situación bajo la fuerza del valor de España prevalecía sobre los quienes.

Rajoy tiene suerte. Nadie en ningún otro partido político en la historia reciente de España, se ha presentado a 4 elecciones y ha perdido 3 sin que rodara su cabeza. Suerte cuando además de sufrir una necrosis en la estructura del Partido Popular por la corrupción acuciante hasta en su propia persona y de ofrecer todos los cargos del PP al PSOE para seguir en Moncloa, aún sigue estando en las quinielas electorales. Puede mantenerse en la cabeza del PP fruto de un aniquilamiento de valores jóvenes de partido y a un infinito séquito de palmeros. Para un afiliado de base, aún resuenan los aplausos de cualquier acto de Rajoy, pero no eran tan ensordecedores como para evitar que por los pabellones auditivos entraran las críticas a su gestión. Pero sigue de espaldas, así le va bien, la cara ya la pone el conjunto del PP.

De cara. Ese es Pedro Sánchez. El caradura. Impertérrito camina hacia la Moncloa… o hacia el cadalso para sus exequias. Miente, culebrea, pero a diferencia del PP, no va a tener al conjunto del PSOE de palmero. Le están corrigiendo continuamente su trayectoria errática y equivocada hacia el abismo al que conducirá a España. Ha mentido ya tanto que parece un matemático pensando que menos por menos es más y que mentira por mentira se convertirá en verdad.

Se echa de menos un buen periodismo. El de investigación. Nada sale de entre bambalinas. Ni se sabe de negociaciones, ni de resultados de encuentros, ni de personas. No hay que valorar el hermetismo de las negociaciones, habría que valorar qué y cómo están tratando nuestros políticos las responsabilidades institucionales. Valorar las consecuencias económicas, el futuro de nuestra constitución, la responsabilidad educacional, el impulso investigador, innovador y emprendedor de nuestros jóvenes… Nada de nada. No sabemos nada. De la luz y taquígrafos que planteaba Ciudadanos en el pasado con las elecciones locales y autonómicas, a las sombras y las trastiendas. Rajoy puede verse cómodo en su escaño aún perdiendo, pero ha sembrado la semilla de la entrega de poder local y autonómico a Ciudadanos y a PSOE. No tan lejos, en nuestro Ayuntamiento tormesino, ante un pacto nacional PSOE+Ciudadanos no podríamos dudar que, al menos, surgiera el ansia del sillón de alcaldía por parte de Ciudadanos. El giro de sillas es posible aquí en Salamanca, en León y en muchos otros sitios más. Es decir, una debacle popular en toda regla. Los palmeros sin poder y el perdedor en su sillón. En algún momento se despertará… o se desaparecerá.

Poder económico. Va mejor que nunca. Le está viniendo bien a todas esas empresas que no dependen tanto de la legislación. A pie de calle tan bien. En esta jungla empresarial en la que el liberalismo más atroz y el libertinaje comercial está provocando que no se respeten los más básicos principios de respeto a la iniciativa, caballerosidad en los márgenes comerciales y secreto empresarial. Hay una guerra sin cuartel. Todo vale. Dentro de nada, igual te venden un kilo de arroz, un puñado de marihuana o unos gramos de plutonio. No se vigila nada el servicio que se presta en determinados negocios. De profesionalidad en el servicio mejor no hablamos. Mercenarios para servicios no profesionales. De este modo sólo se genera la continua extinción de negocios y cientos de esperanzas truncadas. No podemos esperar que un negocio se mantenga sin la vinculación atenta entre cliente y empresario. Quien busca un servicio profesional y quien lo tira. Si uno no valora su trabajo, no sólo está ante una pérdida de su dignidad, si no además de una falta de aprecio del valor económico que su servicio aporta a la sociedad. Debemos seguir apoyando servicios que aporten valor y que deseamos que continúen entre nosotros. Reconocer aquellos de los que se nota que se están volcando por ser diferentes, originales, auténticos y huir de imitaciones, hienas que buscan dañar y no construir.

De nuevo, se trata de la retroalimentación entre política, economía y sociedad. Si el ejemplo es la política, así nos luce el pelo y si la política se nutre de esto que se ve en la calle, nada tiene solución. Hay que romper el modelo y caminar en una nueva dirección. A ver si sale algún líder y éste no surge al albor podemita de la televisión. El modelo televisivo que ha introducido Podemos sólo ha servido para crear modelos de espectáculo, no de responsabilidad.