Sábado, 7 de diciembre de 2019

Otros vendrán…

Estábamos hartos, en esta nuestra querida España, de tantos años de bipartidismo, clamábamos por su final, deseábamos la llegada de otros partidos que acabaran con la hegemonía de los dos de siempre, que vinieran otras personas con nuevas ideas, con nuevos aires… y sobre todo con honradez, ganas de trabajar y que mirasen más, por el interés de los españoles, que por el de su partido.

[Img #538688]Después de muchos años, al final, el pueblo español ha elegido ese cambio, ¡se acabó el bipartidismo! Ahora España no está dividida en dos partidos, está hecha trocitos en multitud de partidos y los problemas no se solucionan, más bien se multiplican. Ya sé que aún es pronto para dictar sentencia, habrá que dejar que se expliquen unos y otros, hay que darles un margen de confianza… pero es que al paso que vamos, me da la sensación, que las cosas en vez de solucionarse, se ponen cada vez peor. Hasta ahora, los dos grandes partidos, tiraba cada uno de una parte de España con el riesgo de hacerla dos pedazos, más un tercero y un cuarto, para aquellos partidos, más pequeños, pero que eran imprescindibles para que uno u otro pudiera gobernar. Y como siempre ha primado el interés personal o partidista, por encima del de los españoles, pues no sentían el más mínimo rubor en ceder cuanto fuera preciso para obtener esos apoyos y quedar bien amarrados a la poltrona.

Ahora, no son dos partidos los que tiran de la túnica, ahora son tantos, que se han sentado encima de ella y se la están jugando a los dados. Mientras tanto, los españoles, no sabemos cuál será nuestra suerte, y permanecemos expectantes, con la vista fija en los dados, esperando a que dejen de rodar, para saber quiénes serán nuestros nuevos propietarios.

Todo esto, más lo que venga, porque los que presuntamente deberían tener el control de la partida, no son capaces de ponerse de acuerdo y prefieren aliarse con el enemigo y asegurarse la poltrona, antes de hacerlo con el que, aunque no le guste, podría formar un gobierno fuerte, incluso estable. Que es, a mi modesto modo de entender, lo que necesitamos ahora en nuestro país.

Claro que con las lindezas que se han dicho los unos a los otros, y los otros a los unos, durante la campaña, es muy difícil ahora, hacer borrón y cuenta nueva y mostrarse como amigos, con un proyecto en común.

A mí, me da la sensación, que impera mucho más el odio de los unos contra los otros, que el interés por el bien de los españoles. A veces, siento que estamos en un mercado en el que se compra y se vende a los españoles como si fueran mercancía. Yo tengo tantos, tú tienes cuantos, juntamos los míos con los tuyos y hacemos lo que nos dé la gana. Los españoles somos números, estadísticas, tantos por ciento que quedan plasmados en unos gráficos en los que nos pintan de diferentes colores. Ahí estamos todos, en esos circulitos con los que juegan, y que según predomine un color u otro, así será el gobierno. Y si no predomina ninguno, juntarán diferentes fracciones de esos semicírculos, cada una de un color, formando un paquete con una gama de colores que es imposible saber cuál de ellos será el definitivo.

Ya se sabe que en política, como en todos los órdenes de la vida,  no hay nada perfecto, por eso hay que elegir la menos mala de las opciones, pero siempre velando por el interés de los ciudadanos. Tal vez, el problema no esté en el sistema, sino en las personas. A lo mejor, cualquier sistema es válido, si las personas que gobiernan son honradas, tienen capacidad de trabajo y sienten cariño y respeto por los gobernados.

Ahora, lo que impera es el interés de los partidos, imponer sus ideas, sus criterios a los demás, someter al otro y si para eso hay que aliarse con el diablo, pues me alío, luego ya veremos qué pasa, pero de momento me he cargado a mi enemigo. Victoria que celebraremos con sonrisas, abrazos, muestras de alegría y alborozo, todo ello tan efímero, como lo es la venganza una vez cumplida.