Miércoles, 28 de octubre de 2020

Los imprescindibles

Se me viene a la memoria esa frase de esa obra de culto del cine patrio, del  humor absurdo, del surrealismo más hilarante. En la que hace ya más de veinticinco años se pronunció ese “Alcalde, todos somos contingentes pero tú eres necesario”. Un canto absurdo, o no tanto,  a la imprescindibilidad,  que todavía hoy algunos se lo creen a pies juntillas.

Es difícil de entender y de digerir, para un españolito o salmantino medio, y no tan medio, que algunos de nuestros políticos tengan por bandera la duplicidad de cargos, funciones y presencias. Porque por mucho que se empeñen es física y materialmente imposible alcanzar un aceptable grado medio de respuesta cuando se abarca tanta representación. Y en llano paladino está fatal, queda mal y es muy poco estético.

Y es que cuando el otro día leía al nuevo senador y Presidente de la Diputación eso de que su nuevo puesto en Madrid no va a afectar en nada a su responsabilidad provincial, no sabía si reír, llorar o directamente pensar que hay gente que habla para las margaritas y los elfos de los surtidores. Una de dos, o no se cree ni el que lo dice o aquí hay algo que falla.

Porque si ser presidente de la segunda institución provincial española con mayor número de municipios, la gran mayoría de ellos con un trabajo por hacer importante, permite el desarrollar una labor aceptable en la cámara alta con sede en Madrid, que vengan y me lo cuenten. Ahora que entiendo que utilizando el sucedáneo ferroviario a precio de AVE con la tarjeta senatorial, la bilocación puede ser un hecho nada desdeñable.

Pero permítanme que dude de nuestras bonanzas locomotoras, más si cabe, cuando todo el mundo sabe que por atribuciones nuestras instituciones tienen un marcado carácter presidencialista. Así que o el trabajo está muy adelantado o es que el senado, como muchos piensan, es un destino más que cómodo que permite duplicar cargos sin mayor resentimiento en el mandato.

Yo creo que no, sospecho que las razones sean otras, mucho más personales que comunes, y desde luego tan próximas a intereses propios que lo de manos es la excelsa representatividad de nuestra querida tierra charra.Y es que las comparaciones son odiosas y a veces hay lideratos capitalinos que crean tendencias.

Da la sensación de que en la política local hay algunos que se consideran imprescindibles y otros tantos que se lo hacen creer, permitiendo estos desafueros,  que alimentan esa percepción de la política egoísta. Porque los hechos cantan y las palabras les delatan.

Pero al final es la ley la que debe de poner las cosas en su sitio ya que nuestros gobernantes hacen oídos sordos. Así la Junta de Castilla y León está en vías de prohibir la posibilidad que alcaldes y concejales de municipios de más de 20000 habitantes puedan hacer doblete y ser además diputados regionales. Una ley anti Mañueco y anti Silván que viene a poner un poco de cordura, entendiendo  que hay responsabilidades incompatibles o mejor dicho que hay mandatos que requieren de una dedicación tan exclusiva, al menos,  como la del sueldo que cobran. Vamos, que eso de los imprescindibles va camino del desguace.

Porque ya está bien de tomarnos por tontos, por indocumentados y chotearnos con estas actitudes que desmerecen a quienes nos gobiernan. Nadie es tan imprescindible ni tan necesario como para que tengamos que compartir dedicaciones y desvelos.

Y estas actitudes dicen mucho de ética, de planteamientos. De alguna manera hablan de manejar hilos, situaciones internas, de preocupaciones personales, movimientos de tablero que a los ciudadanos les importan nada. Seguro que muchos pensaran que la ley les ampara, que en  ningún sitio dice que eso no pueda hacerse, y es cierto. Pero creo que por encima de todo eso está el servicio, y prestarlo de las mejores maneras y con todos los sentidos. Porque los ciudadanos lo pagan y porque simplemente se lo merecen. Y con la necesidad que hay de comunión entre política y ciudadano, esto debería ser una línea roja, rojísima, colorada.

Porque dan la sensación de que no es suficiente, de que hay que abarcar mientras se pueda, pero sobre todo de un inconformismo tan mal entendido como preocupante.

También me podrán decir que  es una inmejorable manera de defender a esta tierra en las altas instancias, pero me temo que aquí los hechos y los votos hablan claro. Hablaran de que lo hacen gratis, que renuncian a uno de los sueldos. Si, es cierto, pero es que aquí la ley no les permite disfrutar de dos estipendios públicos. Se quedan con el más alto y reciben dietas por el otro.

Así que la sensación que a uno le queda es que hecha la ley, hecha la trampa. Y que al final ganan los mismos a costa de los de siempre, y pierde Salamanca. Y aunque me tachen de parecer de Podemos, Dios mediante, no dejo de hacer una reflexión sobre algo en lo que Salamanca es campeona de Europa o mejor campeona de imprescindibles.

Y si escribo de imprescindibles, prefiero a los de Bertolt Brech. Porque la genialidad está por encima de las ideologías, y aunque no comulgue con la del alemán, creo que me viene al pelo. “Hay hombres que lucha un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.