Miércoles, 26 de febrero de 2020

La necesidad de una gran Transformación Ecológica

Están los diferentes partidos políticos hablando entre ellos para ver quién se sentará en el sillón de Presidente del Gobierno. Para ello, y desde el primer momento, han expuesto muy claramente las líneas rojas que no están dispuestos a sobrepasar… cada uno las suyas, sin tener en cuenta la de los demás. Vamos, que todo parece haber cambiado sin que, todavía, nada haya cambiado. En todo caso, pocas cosas se han dicho sobre las prioridades que deberían ser contempladas para realizar una nueva transición social, democrática y ética, y cuyo peso primordial debería basarse en la ecología; es lo que se denomina ecología política, basada en la reflexión y acción en la lucha contra la “Crisis Ecológica”, proponiendo nuevos modelos de producción y consumo compatibles con los límites ecológicos de nuestra Tierra y la justicia y ética socio-ambiental.

¿Qué es la Crisis Ecológica? Es la unión de tres tipos diferentes de crisis. La primera es una Crisis de Modelo, pues el modelo socio-económico liberal-productivista es suicida para la justicia social, la solidaridad intrageneracional e intergeneracional y la justicia ambiental. Este sistema caducado está basado en el crecimiento financiero y material ilimitado, creando una tremenda tensión entre la Humanidad y la Naturaleza, que se pone de manifiesto en las crisis ecológicas que padecemos, como el cambio climático acelerado, la pérdida de biodiversidad, la deforestación, la crisis alimentaria mundial, etc.

Una segunda parte es la Crisis de Escasez, teniendo presente que, detrás de las crisis financieras y especulativas, hay crisis más profundas que tocan a la economía real, la productiva, y a la real-real, sustentada en las materias primas. La escasez de dichas materias primas para mantener el ritmo de crecimiento de la economía actual es la principal causante de la crisis ecológica, acentuada por el intento de extender dicho sistema liberal-productivista a los llamados países del Sur. Ese modo de producción y consumo no tiene en cuenta los límites físicos del planeta. Sirva como ejemplo que, si todas las personas del planeta consumieran como consumimos en España, se necesitarían tres planetas para mantenernos.

Occidente, y su revolución industrial, alumbraron el “antropocentrismo tecnocrático”, es decir la visión de que la naturaleza está ahí para nuestro provecho, gracias a la ciencia, origen de la felicidad humana. Ahí tenemos la tercera parte, la Crisis Ética, de valores y civilización, pues debemos repensar nuestro sentido existencial, darnos cuenta de cuál es nuestro lugar en la naturaleza. Es necesario plantear y contestar las preguntas ¿por qué?, ¿para qué?, ¿hasta dónde? y ¿cómo? producimos, consumimos y trabajamos, evidentemente de una manera democrática. Está en juego nuestra supervivencia como especie, y es imperativo plantear otro modelo de producción y consumo dentro de esos límites planetarios.